La falta de pruebas da carpetazo a cuatro crímenes de Vigo en dos años
Un quinto caso de muerte violenta, la del ciudadano luso vecino de Vigo hallado en un pozo, fue reabierto para nuevas diligencias
Conseguir pruebas sólidas que puedan llevar a un sospechoso al banquillo es el principal obstáculo con el que se topan algunas de las investigaciones especialmente complejas sobre crímenes ocurridos en Vigo y su área. Pese a llegar a realizar detenciones y recabar indicios, el archivo judicial ha dado carpetazo a cuatro muertes violentas en los dos últimos años mientras que una quinta, que también fue sobreseída se la juega en una nueva oportunidad otorgada por la Audiencia para ordenar nuevas diligencias. Se trata del conocido como ‘crimen del pozo’, en el que un ciudadano portugués residente en Vigo fue asesinado y escondido en O Cerquido durante varios años. Fue una de las investigaciones más difíciles, ya que se logró identificar a la víctima con una recreación forense de su rostro. Hay tres investigados, dos llegaron a estar en prisión provisional. Ahora, dependerá de los nuevos informes forenses.
Esta misma semana, la jueza de O Porriño dictaba el auto de sobreseimiento provisional sobre la muerte por asfixia de Judith, la vecina de Vigo de 37 años cuyo cadáver apareció junto a un contenedor en un polígono en As Gándaras en 2023.
Tras meses de investigación, la Guardia Civil conseguía detener a un sospechoso, a quien el arresto le llegó mientras estaba en prisión por otra causa. La triangulación de los teléfonos le situaba junto a la víctima la noche en la que murió y en el lugar donde se produjeron los hechos y su ADN estaba en el trapo con el que fue asfixiada. Sin embargo, la sorpresa llegaba del informe del Instituto de Toxicología. La propia jueza reconocía un “giro total” al descubrir otros dos perfiles de varón distintos al del investigado. Uno de ellos, en concreto, el que sería el autor material, pues su ADN se halló en la sangre de las uñas de la víctima, lo que indica el forcejeo. Ante tales evidencias, se tomó la decisión del archivo aunque pide a la Guardia Civil que trate de identificar a esos dos hombres. Vuelta a empezar.
Tampoco hubo suerte en el caso de Manuela Barbosa, la vecina de Redondela que desapareció en 2021 cuando iba a ver a su hija a Arcade. Pese a búsquedas y rastreos, sus restos no aparecieron hasta dos años después, a escasos metros de su lugar de destino. La autopsia determinó que presentaba golpes en la cabeza y se abrió una investigación por homicidio, que no ha conseguido dar con el autor o autores.
Pero antes otros dos crímenes, ya casi ‘perfectos’, habían sido devueltos a un cajón. El de la joven Déborah Fernández, hallada muerta en una cuneta en O Rosal en 2002 y el del empresario asesinado de un tiro en un garaje de Rosalía de Rosalía de Castro, dos años después. Ambos fueron reabiertos en 2019 y 2021 respectivamente y archivados en 2024 y 2023 al no encontrarse “indicios contundentes” para llevar a juicio a los investigados.
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