La falta de alternativas indigna al ocio nocturno vigués
LA CRISIS DEL CORONAVIRUS
El sector critica el “agravio comparativo” que las nuevas medidas plantean con la hostelería al dejarles abrir en riesgo alto
Aunque al sector del ocio nocturno de Vigo ya no le sorprende que la Xunta no ofrezca alternativas para poder mantener su actividad en concellos con alto nivel de riesgo, se muestran indignados porque “con tan pocos hospitalizados esperábamos algo”. Así lo expresa Carlos Rodríguez, presidente de la Asociación Provincial de Establecimientos Musicales y Espectáculos Reglados (Apemer), que señala que “seguimos sin comprender que en un restaurantes se pueda estar comiendo sin guardar la distancia de seguridad e incluso sin mascarilla durante algún tiempo y que nosotros no podamos trabajar”.
El hartazgo del sector es mayúsculo. En una fase de la pandemia radicalmente diferente a la de hace un año y con exigentes protocolos de seguridad, no esperaban tener que cerrar sus puertas en una ciudad como Vigo sin ninguna alternativa ofrecida por parte del gobierno autonómico para mantener su actividad: “No nos dan soluciones”, se queja Rodríguez. Otro de los mayores puntos de indignación del ocio nocturno es el “agravio comparativo” con los establecimientos de hostelería diurnos: “A ellos no les hacen solicitar PCR para la terraza y a nosotros sí”, indica el presidente de Apemer.
La Posada fue uno de los pocos locales de ocio nocturno que abrió durante las últimas semanas y su dueño, Eduardo, califica la experiencia de “buena”, salvando las distancias con lo que habría sido una apertura normal: “Las medidas funcionaron y la gente cumplió de buena gana”, indica, “pero son muy pocas horas de facturación, aunque es mejor poder pagar algo que acumular deudas”.
Eduardo esperaba poder abrir hasta el viernes a las 23,59 horas, pero al exigir la PCR a sus camareros –que todavía no están vacunados– y estando los laboratorios saturados, los resultados no llegan a tiempo, por lo que ya no volverá a abrir. Un problema que “se extenderá a la hostelería de día”, vaticina.
La validación de los certificados provoca dudas en la hostelería
Una de cal y otra de arena. Así define César Sánchez Ballesteros, presidente de la federación provincial de hosteleros (Feprohos), las medidas tomadas por el gobierno autonómico para garantizar la apertura de los negocios de hostelería en concellos con riesgo de contagio alto y máximo. Y es que, aunque se muestran contentos porque la Xunta ha permitido que continúen con su actividad en lugar de recurrir al cierre, Ballesteros critica que se continúen desoyendo las peticiones que el sector lleva haciendo meses, como priorizar la distancia de seguridad entre mesas en lugar de hablar de aforos: “Es mucho más cómodo para todos, incluso para las autoridades a la hora de comprobar que estemos cumpliendo con la norma”.
Ballesteros indica que "no tiene sentido" exigir PCR o certificado de vacunación y, al mismo tiempo, restringir los aforos en interior. “Nadie va a terminar en un hospital de los que estén vacunados en un restaurante”, señala, al tiempo que recalca que “yo veo autobuses llenos de gente todos los días. Eso choca con la legislación a la hostelería”.
En el sector hay un “nerviosismo generalizado” en cuanto a la nueva norma de exigir certificados de vacunación. Como explica César Ballesteros “tendremos que formar a nuestros camareros para que comprueben su validez”. Además, no se sabe todavía cómo se realizarán estas comprobaciones. “A ver si vamos a tener que tener un guardia en la puerta”, ironiza el presidente de Feprohos. Tampoco tienen muy claro qué tests son válidos y cuáles no. La hostelería continúa a la espera de que se publique la orden de Sanidade.
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