El ‘éxodo’ de vigueses al entorno sigue en marcha desde el año del covid

A partir de 2020 miles de personas trasladaron su domicilio fuera de la ciudad en un saldo interior negativo

Vigueses por las calles.
Vigueses por las calles. | Vicente Alonso

La pandemia del covid dejó efectos en el ámbito social y demográfico que seis años después no se han disipado en las grandes ciudades, en el caso de Galicia de forma visible y constatable en Vigo y Coruña. En 2020, todas sufrieron un éxodo de miles de sus habitantes que optaron por trasladar sus domicilios a otros ayuntamientos, en la mayoría de los casos del entorno. Y a día de hoy, todavía se mantiene esta tendencia, como ha podido constatar el instituto estadístico gallego (IGE), tomando los datos del INE. En el caso de Vigo, el saldo interno -la diferencia entre entradas y salidas entre Vigo y el resto de Galicia- se mantiene en negativo justo desde 2020 lo que ha dejado un balance total de unas 4.500 bajas netas en el censo hasta el momento. Aunque el IGE no da datos sobre las salidas, se pueden estimar en torno a 8.000, con unas 3.500 altas en el padrón vigués desde otros ayuntamientos gallego en este período. En 2024, la diferencia alcanzó los -407, el segundo peor dato de Galicia tras A Coruña, con -855. No obstante, ambas ciudades mantienen el balance migratorio final en positivo gracias a la llegada masiva de inmigración extranjera, que es otro fenómeno muy distinto y que posee otras características.

Lo cierto desde el punto de vista estadístico es qeu mientras Vigo perdía más de 400 ciudadanos que se marcharon a otro municipio, los ayuntamientos del entorno han ido creciendo gracias a los vigueses “exiliados”. Porriño, por ejemplo, sumó 119 altas netas del saldo migratorio interno en el último ejercicio certificado y otros 60 en los dos anteriores. También anotan altas netas Mos, Baiona, Tui, O Rosal, Ponteareas o Salvataterra, entre otros de los más próximos. Nigrán sumó casi 600 habitantes más como altas netas entre 2020 y 2022, pero en los últimos años ha caído y presenta balances negatios, aunque muy reducidos. En todo caso, está constatado que al impulso inicial por el covid y la busca de un lugar fuera de la ciudad para pasar el coronavirus se añadió la búsqueda de una vivienda más asequible y el resultado está a la vista en términos estadísticos.

Pero antes del covid no era así en absoluto. En 2017 el saldo migratorio interior con el entorno era positivo, con +568, y de +592 en 2018. En 2019, justo antes de la pandemia, ya los resultados eran mucho más ajustados, con +25. Pero en 2020 y 2021, el balance total fue terrible para el censo municipal vigués, con -1.997 y -1.135, bajas que provocaron que el padrón siguiera sin llegar a los 300.000. Una sangría que de momento no se detiene, a la espera de que los planes de desarrollo residencial privados y públicos tengan impacto positivo.

El envejecimiento: el doble de mayores que de jóvenes

Galicia envejece a marchas forzadas y las ciudades no son excepción, sino incluso al contrario. El IGE señala que en Galicia, cerca del 25 por ciento de la población ya se encuentra por encima de los 65 años. Y lo mismo pasa en Vigo, donde en 2024 el 24,3 por ciento de sus habitantes había pasado la barrera teórica de la jubilación. Tan solo siete años antes, en 2017, este porcentaje era del 21,6 por ciento, así que el incremento medio de la edad avanza con rapidez. En 2024, el 64 por ciento de los vigueses se sitúan entre los 15 y los 64 años, ambos inclusive, y el 11,4 son jóvenes de menos de 15 años. En 2017 fueron el 13 por ciento. Y un porcentaje más elevado en los años anteriores. Es decir, a día de hoy hay más del doble de mayores que de jóvenes. Si se contabiliza los menores de 20 años, llegan al 16,3 por ciento, un punto menos que en 2017. Esta proporción es bastante homogénea en el resto de ciudades gallegas, siendo Pontevedra la que cuenta con mayor número proporcional de jóvenes y Ferrol la que presenta el mayor envejecimiento.

Crece el porcentaje de extranjeros residentes

La distribución de la población extranjera a nivel municipal en Galicia no es homogénea: en 2025, los mayores porcentajes (con respecto al total de la población del ayuntamiento) se presentan curiosamente en la provincia de Ourense: Oímbra (19,3%), A Mezquita (16,8%) y Carballeda de Valdeorras (15,0%). Tampoco es uniforme la presencia de población extranjera nos siete grandes ayuntamientos de Galicia. Los ayuntamientos de Lugo, A Coruña y Ourense superan el 9% del total de la población, mientras que en el ayuntamiento de Pontevedra la población extranjera supone el 6,0% del total. En Vigo se sitúa en el 7,6 por ciento, aunque creciendo año a año. Además, este dato tiene algo de “trampa” al no incluir a los nacionalizados, personas que nacieron en el exterior y han acabado logrando el pasaporte español, en la mayoría de los casos -los naturales de países de América- sin perder el propio, manteniendo dos nacionalidades. Vigo suma unos 22.000 extranjeros y alrededor de 44.000 personas que nacieron fuera de España, lo que supone el 14 por ciento de toda la población residente en la ciudad. Todavía lejos del 20% de España, pero subiendo.

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