Europa confirma a Vigo como modelo para implantar el vehículo autónomo
El proyecto que puso a prueba coches sin conductor plantea que el ensayo tiene potencial para otras urbes europeas
Vigo se posiciona como uno de los bancos de pruebas de referencia en Europa para el desarrollo e implantación de vehículos autónomos. El proyecto europeo In2ccam publicó las conclusiones de los ensayos realizados en la ciudad, en los que se evaluó el funcionamiento de coches sin conductor.
Las pruebas, desarrolladas en el denominado ‘Vigo Living Lab’, permitieron analizar situaciones reales de tráfico con vehículos capaces de intercambiar información constante con semáforos, infraestructuras y otros usuarios de la vía. Puede sonar a ciencia ficción, pero este tipo de coches están empezando a circular ya en algunas ciudades del mundo, principalmente para servicios como ‘robotaxi’.
Según recoge el informe, las soluciones ensayadas en Vigo presentan potencial para su aplicación en otras ciudades europeas, siempre que se garantice una infraestructura tecnológica adecuada y marcos normativos compatibles.
Uno de los principales resultados es la mejora en la fluidez del tráfico. Los vehículos probados en Vigo fueron capaces de anticipar los cambios en los semáforos mediante sistemas de priorización, lo que permite ajustar la velocidad y reducir paradas innecesarias. Esta coordinación, junto con la reconfiguración dinámica de rutas, contribuyó a acortar los tiempos de desplazamiento y a evitar situaciones de congestión. En concreto, según el estudio, estos sistemas podrían reducir la longitud de las colas que se forman en el tráfico en un 21%.
Los ensayos también constatan una mayor estabilidad en los trayectos. Los coches utilizados incorporaron sistemas de monitorización y comunicación que les permiten recalcular rutas en tiempo real en función del estado del tráfico.
La seguridad vial constituye otro de los ejes del proyecto. A través de aplicaciones móviles y sistemas de comunicación directa, los vehículos pudieron detectar la proximidad de usuarios vulnerables y emitir alertas. Este intercambio de información, definido como “conciencia mutua”, facilita avisos anticipados en situaciones de riesgo, como cruces o zonas con visibilidad reducida, y contribuye a reducir incidentes.
Las pruebas incluyeron también sistemas de circulación en convoy o “platooning”, que permiten a varios vehículos desplazarse de forma coordinada, manteniendo distancias y velocidades sincronizadas. Este método mejora la estabilidad del tráfico, reduce frenazos y evita interrupciones, especialmente si se combina con la prioridad semafórica.
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