El eterno retorno de Nemo

La Sociedad Verniana celebró el 158 aniversario de la llegada del submarino “Nautilus” a la Ría de Vigo en la inmortal novela “20.000 leguas de viaje submarino”

El homenaje a Verne ante su escultura en el muelle de las Avenidas.
El homenaje a Verne ante su escultura en el muelle de las Avenidas. | Vicente Alonso

Esta semana, el día 18, se cumplieron 158 años de la llegada a la Ría del submarino “Nautilus” con el capitán Nemo al frente, en busca del oro hundido con los galeones en Rande. Así lo cuenta en todo un capítulo, “En la bahía de Vigo”, la inmortal “20.000 leguas de viaje submarino”, una de las novelas más leídas y traducidas del mundo. Y que colocó a Vigo en el mapa literario, quizá en el mapa a secas. Y todo gracias al gran Julio Verne -aunque ahora se le conoce como Jules, en España siempre se le tradujo el nombre para sentirlo más “de casa”-, quien se comportó como un auténtico vigués en sus dos visitas a la ciudad, en 1878 y 1884, a la que había llegado en su yate “Saint Michel III”. “Participó en la fiesta de la Reconquista y en la procesión del Cristo de la Victoria, solo le faltaba el Celta, pero todavía pasarían algunos años antes de que se fundara”, contaba el presidente de la Asociación Verniana, Eduardo Rolland, en el acto celebrado ayer ante la estatua de Julio (o Jules) Verne en el muelle de las Avenidas, donde como cada año se recordó la imaginaria llegada del más famoso de los sumergibles, con Nemo al frente.

Verne conocía en esos años los intentos de varias expediciones por rescatar el supuesto oro (en realidad, plata) hundido en el estrecho durante la famosa batalla, crucial en la Guerra de Sucesión. Por entonces, todavía se creía que los galeones se habían ido a pique con su cargamento en las bodegas. Tuvieron que pasar muchos años, y sucederse los fracasos en la búsqueda del tesoro, para constatar que la flota franco-española llegada de América había tenido tiempo de sobra para descargar todo en Redondela y transportar la riqueza a la corte de Madrid, lo que le valió a Felipe V para ganar la guerra. Pero en el último tercio del XIX se crearon varias sociedades dedicadas a inspeccionar los fondos. Julio Verne lo supo y de ahí su famoso capítulo, que ayer se leyó en alto en varios idiomas, entre ellos el leonés y el bable, además de español, gallego, francés, inglés e incluso japonés.

La Sociedad Verniana viguesa será dentro de dos años, en julio de 2028, anfitriona del congreso mundial sobre la vida y obra del escritor francés. En 2028 se cumplen 200 años del nacimiento de Julio Verne y 150 de su llegada a Vigo por vez primera y 160 de la incursión de Nemo por los fondos de la Ría. Argumentos suficientes como para pronosticar un interés creciente por la persona y su obra, en especial las aventuras del capitán y su submarino. Tan famoso que la Armada de Estados Unidos bautizó como “Nautilus” a su primer sumergible nuclear, también el primero en hacer un viaje de 20.000 leguas por debajo del Polo Norte.

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