La eterna lucha contra la violencia en los colegios

Con el inicio de curso, algunos niños y niñas se enfrentan a uno de sus peores enemigos cuando acuden a la escuela: el bullying

Publicado: 11 sep 2022 - 00:26 Actualizado: 11 sep 2022 - 01:56
Niños abrazándose tras la vuelta al cole, un ejemplo sano de compañerismo y de buenas actitudes.
Niños abrazándose tras la vuelta al cole, un ejemplo sano de compañerismo y de buenas actitudes.

La niñez es una edad de aprendizaje. Absorber conceptos como una esponja es vital para quemar etapas y convertirse en adulto. Pero no todos corren la misma suerte. Algunos sufren la violencia de los demás desde los primeros días del colegio, algo que se puede convertir en una pesadilla para infantes que deben estar alejados del dolor en sus primeras épocas. Y no todos son capaces de adaptarse a una agresividad procedente del abusador ni encajar bien sus golpes psíquicos.

Combatir contra el acoso escolar es una tarea de todos. Niños, adultos, profesores y profesionales. También entran en escena ONG sin ánimo de lucro como P.I.C.A. Rías Baixas, una asociación motera que trabaja para la conciliación y erradicar el abuso que pueden sufrir los menores: “Trabajamos realizando charlas en los colegios y haciendo un seguimiento de la víctima a través de las pautas de un psicólogo. Alguna vez hemos solucionado algún caso con solo realizar una reunión informativa, porque hacemos reflexionar a los niños”. En los casos de más gravedad, sacan sus complementos moteros para dar seguridad a la víctima, de una manera espectacular: “Hay casos en los cuáles tenemos que acompañar al niño con las motos, y la verdad es que a todos les gusta esa escena”.

Una iniciativa que, también con presencia en Aragón, Cataluña y Navarra, “nos lo propusieron y nos encantó la idea, los aragoneses llevan más de diez años”. Con una premisa de camaradería y buena voluntad, “somos todos un grupo muy unido por nuestra pasión por las motos. Nos consideramos todos amigos”.

Pero no siempre han tenido casos suaves de bulliyng. A veces se han visto envueltos en problemas que, afortunadamente, han tenido un final feliz. “Una niña nos llamó diciendo que quería suicidarse porque sufría bullying en el colegio y, gracias al psicólogo que tenemos, ahora la niña está en perfectas condiciones y feliz”, apuntó la asociación. Otro caso fue más llamativo por la espectacularidad de la solución: “A un niño iban unos cuantos a por él en el colegio, y nos avisó su madre por whatsapp. Aparecimos con las motos justo a tiempo, antes de que los abusones le hiciesen daño”.

Aunque se suceda año tras año, desde P.I.C.A Rías Baixas no conocen las causas para que el bullying siga instalado en la sociedad: “Nos hacemos esa pregunta todos los días. Algunos sólo quieren llamar la atención; otros vienen de familias muy rotas”. Víctima y verdugo, a tan corta edad, no dejan de ser sufridores de errores cometidos por otras personas y, en su día a día, “lo pasan mal. Los abusadores también sufren la violencia en otro ámbito de su vida. Lo que ven en casa, ellos lo van a imitar”.

Sólo queda una solución para paliar el problema: “remar todos en una misma dirección. Niños, padres y colegios. Estos últimos, a veces, ponen muchas trabas para detectar el acoso y no perder prestigio”. Con ello, evitar que niños sufran se convierte en una quimera porque “víctima y abusador lo pasan mal, y los colegios no colaboran, ni ayudan a gestionar las emociones de los niños. Simplemente lo tapan”.

La psicóloga Ana Sieiro, del centro de psicología y logopedia Achega, recalcó que “los referentes son los padres. Tienen que tener una imagen positiva de ellos”, aunque muchos de ellos reprimen sus sentimientos hasta llegada la edad adulta, donde “verbalizan la violencia que sufrieron en el pasado. Cuando lo sufrían, no saben lo que les pasa, entienden esas actitudes y ese miedo como algo normal”.

Comentó que el abuso está siendo algo “constante en los últimos años, sin aumentos ni descensos”, y recalcó una pequeña clave que, a veces, los adultos no prestan atención. “Estamos dejando de lado a nuestros niños. Vivimos en una sociedad donde no les prestamos atención”, afirmó Sieiro. Toda esa violencia sufrida en época jóvenes causan una serie de problemas al niño para desarrollar su vida adulta, mermando sus capacidades y sus herramientas para enfrentarse con la vida madura: “Se crean inseguridades en la víctima. Cuando son adultos, consideran que no encajan, que no son buenos, y se crean dificultades para convivir en una sociedad. Eso puede derivar en graves problemas para desarrollar su vida con normalidad”.

Cómo detectarlo: Miedo a la vuelta al cole o dejar de comer

Los comportamientos de los menores dan un aviso a los padres de cómo se sienten. Si sufren o tienen algún problema que no son capaces de resolver, conocer lo que le pasa al niño y detectarlo a tiempo es vital para que pueda luchar contra esa situación con el apoyo de los familiares y profesores. Por ello, la psicóloga infantil Ana Sieiro señaló que “si no quieren ir al colegio, ni hacer nada, eso es un síntoma preocupante de que tal vez pueda estar sufriendo bullying en la escuela”. Pero no es el único: “el cambio de carácter, las malas contestaciones…para un niño es muy difícil verbalizar su estado de ánimo de forma clara, por eso los padres u orientadores en las escuelas deben estar atentos a esos síntomas”. Hay una señal clave, muy esclarecedora: “Si, siendo pequeño, no quiere ir a la escuela, mejora su carácter en vacaciones o el fin de semana pero, con el inicio del curso, empieza de nuevo con un comportamiento extraño, puede ser que esté sufriendo bullying en el colegio”

Desde la asociación P.I.C.A Rías Baixas, consideran que cada niño tiene unos comportamientos y reacciones diferentes si sufre acoso escolar, pero “si empieza con un cambio radical de actitud, malas contestaciones en casa y falta de apetito, hay que estar alerta, porque ese niño está sufriendo”. También es preocupante las acciones extrañas y extremas como “encerrarse sin querer salir o, por el contrario, salir y llegar muy tarde a casa. Incluso cortarse el pelo de manera extravagante y por sí mismo. Pero los padres, por norma general, se dan cuenta de esas actitudes y ponen rápida solución".

Contenido patrocinado

stats