La ETEA, en manos del próximo rector

Los tres candidatos a suceder a Reigosa esbozan para Atlántico sus proyectos en la antigua escuela militar

Los edificios Faraday y Siemens cuentan ya con proyectos de rehabilitación aprobados desde hace años.
Los edificios Faraday y Siemens cuentan ya con proyectos de rehabilitación aprobados desde hace años. | Vicente Alonso

La Universidad de Vigo tendrá hasta cuatro edificios en la antigua ETEA que podrá dedicar a labores de investigación y docencia. Allí compartirá espacio con el Instituto de Investigaciones Marinas del CSIC, con quien forma parte –junto a otras entidades de Galicia y norte de Portugal– del Campus del Mar, un proyecto que desde que perdió su financiación inicial ha caído prácticamente en el olvido y gran parte de la culpa la tienen los retrasos a los que se vio sometida la rehabilitación de la ETEA.

El actual equipo rectoral ya decidió dejar el proyecto de la UVigo en la ETEA en manos del que salga en las elecciones del próximo mes de mayo. Los tres candidatos (Belén Rubio, Jacobo Porteiro y Carmen García Mateo) desgranan en Atlántico sus ideas para esta infraestructura.

¿Qué prioridad le dará a la reforma de los edificios de la ETEA?

Belén Rubio: Nosotros siempre quisimos hacer esa actuación y llevamos un montón de años intentando que se desatascara esta situación. En algún momento tuvimos fondos para rehabilitar los edificios, pero sin el PS-1 habilitado no era posible. Este tipo de cosas, si podemos impulsarlas desde ya, esa sería mi postura. A lo mejor este año no podremos hacer nada al no estar en los presupuestos, pero intentaremos acordar un convenio de infraestructuras con la Xunta.

Jacobo Porteiro: Estamos ante un espacio de enorme valor estratégico, pero requiere una reflexión seria, participada y responsable. En los primeros meses de mandato impulsaré un Plan Director específico para la ETEA, que incluirá una auditoría técnica completa del estado real de los edificios y una estimación actualizada y realista de los costes de rehabilitación. También se abrirá un proceso de debate interno con la comunidad universitaria, que no se hizo en su momento.

Carmen García Mateo: Nuestra prioridad es total, pero desde una gestión responsable. El primer paso será realizar un estudio técnico riguroso que evalúe las capacidades reales de estos edificios y el coste de su reforma. Las decisiones de dimensión estratégica para la Universidad, como esta, deben ser tomadas desde un análisis profundo y nunca desde la improvisación.

¿Qué uso plantea darle a estos edificios?

B.R: Nuestra idea es trasladar el CIM, Ciencias del Mar y dos másteres para impulsar el Campus do Mar. Y si sobrara espacio incluso se podría pensar en alguna residencia para estudiantes, pero no sé si dará para tanto.

J.P: La ETEA no debería ser un espacio para trasladar aulas. Tiene que ser un proyecto singular, con identidad propia y con capacidad de generar impacto científico y territorial. Una de las opciones naturales es reforzar el ámbito de las ciencias marinas, pero no tendría sentido crear una infraestructura sobredimensionada si la masa crítica no lo justifica ni duplicar espacios y servicios del campus. Y la creación de un hub o clúster científico con infraestructuras compartidas podría mejorar la captación de financiación competitiva y aumentar nuestra visibilidad. Por lo tanto, no se trata de trasladar físicamente los centros, sino de generar un modelo federado con espacios comunes de tecnología avanzada, transferencia, incubación de proyectos innovadores o programas internacionales.

C.G.M: Convertir la ETEA en un polo de investigación marina de referencia sigue siendo un proyecto estratégico y vertebrador para nosotros. Seremos analíticos: revisaremos la viabilidad técnica y presupuestaria de los usos previstos en consenso con los centros implicados de la UVigo. No nos oponemos a traslado de personal si esto supone una mejora real, pero hace falta tener cautela: llevar la docencia de grado fuera del campus puede aislar al alumnado y generar ineficiencias con la gestión del profesorado.

¿Piensa darle un impulso al Campus do Mar? ¿Cómo?

B.R: Creo que el proyecto de la ETEA puede darle un impulso. El CIM sigue siendo un centro Cigus y si sigue teniendo el apoyo de la Xunta le dará fuerza para presentarse a ayudas de más calado y ser reconocido a nivel internacional. Vamos a seguir impulsando este y todos los centros de excelencia, y alguno nuevo que se pueda crear, y ese será un apoyo significativo.

J.P: Sí, con un nuevo enfoque, reforzando ámbitos como la bioeconomía azul, las energías marinas, el cambio climático o las tecnologías marinas avanzadas, y apostando por una integración más efectiva entre grupos e instituciones. Debe funcionar como una verdadera plataforma coordinadora y puede ser uno de los proyectos más transformadores de la UVigo en la próxima década si lo hacemos bien.

C.G.M: Absolutamente. Fue un proyecto pionero que marcó un punto de inflexión en al posición de la UVigo en el sistema de I+D+i y sufrió un cierto abandono por parte del actual equipo de gobierno. Nuestra intención es revitalizarlo como el eje vertebrador de todo el ecosistema marino de la UVigo. Para lograrlo, activaremos de inmediato un plan estratégico que le devuelva el dinamismo y el prestigio que nunca debió perder y retomaremos el liderato en las relaciones con el resto de instituciones.

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