La resistencia del 'último' negocio de arreglos de ropa en Vigo
Los negocios de arreglos de ropa fueron disminuyendo en Vigo a medida que se implantaba la moda de producción masiva a bajos precios, sin embargo, todavía se mantienen locales como el de Samuel Flores en la calle Pi y Margall, que ha sabido encontrar su público. Este peruano afincado en Vigo se inició en la costura a sus 18 años de forma autodidacta al sentirse fascinado por el trabajo que realizaba un sastre en su país natal. “Me dedico a esto porque me gusta la costura, no tengo ningún tipo de certificado que acredite mis conocimientos, pero puedo hacer cualquier tipo de trabajo de arreglos y también confeccionamos pantalones, camisas, faldas e incluso trajes o disfraces”, asegura. En Vigo abrió su local en 2014.
Al igual que sucedía en Galicia, Flores explica como en Perú los hombres también acostumbraban a tejer trajes mientras que las mujeres hacían los arreglos. “Yo hago de todo, para hombres, mujeres, niños y mayores, estoy encantado de hacer también arreglos de ropa, la gente lo valora y mi manera de ser no es así, me adapto a lo que piden los clientes”, señala. A día de hoy por su local pasan clientes de todos los perfiles y edades. “En esta calle ya soy parte de la familia con muchos vecinos”, afirma.
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