Un espacio cedido por la iglesia, convertido en lugar seguro para menores

La Iglesia, con la crisis de la vivienda

En Centro de Atención Integral de Día de Cáritas, en Sampaio, ofrece una atención integral a menores en riesgo de desprotección en todas las áreas

Lidia, la directora, y Rosa, coordinadora, en el centro de día en Sampaio.
Lidia, la directora, y Rosa, coordinadora, en el centro de día en Sampaio. | J.V. Landín

Hace más de dos décadas que Cáritas atiende a menores en riesgo de vulnerabilidad o exclusión, primero como centro de protección y después con un concierto con la Xunta como Centro de Atención Integral de Día, en Sampaio, en un espacio cedido por la iglesia de Los Picos. Abierto los 365 días del año, con una atención mínima de ocho de la mañana a ocho de la tarde, el equipo integral formado por cinco educadoras, una psicóloga y una trabajadora social, atiende a menores que son derivados de los equipos técnicos de la Xunta, y, aunque ahora cuentan con 16 plazas, ya tiene aprobadas 29. Su directora, Lidia García, explica que el centro acoge a menores hasta los 17 y ahora mismo el menor tiene 3 y el mayor va a cumplir 16. “Los niños que nos derivan proceden de familias en las que se ha detectado que hay un posible riesgo de desprotección por diferentes situaciones y lo que hacemos es una intervención integral con ellos en todas las áreas, trabajando también con las familias y aprovechando así los recursos de Cáritas”, explica García.

La coordinadora Rosa Losada señala cómo el centro funciona como una medida de apoyo a las familias, para evitar precisamente que tengan que separarse, “algo a lo que tienen miedo cuando llegan porque creen que les van a retirar a los menores o que esto es como una cárcel y enseguida se dan cuenta de que no tiene nada que ver” mientras incide en que cada vez se detectan más niños con necesidades especiales.

El centro cuenta con transporte que recoge a los menores en los colegios, “comen aquí y después se hace una programación por aulas, divididas por grupos de edad y según necesidades”, señala la directora quien explica cómo “siempre nos gusta visitar a las familias para saber cómo es su entorno y si tienen alguna necesidad, les dejamos claro que no les vamos a juzgar sino a ayudar. A veces hay problemas de higiene porque no tienen agua corriente en casa o desnutrición por no comer lo suficiente…” Ahí es donde entra Cáritas, “derivándoles a otros recursos”.

La secretaria general de Cáritas, Inmaculada Tombilla, lamenta que “se tienda a normalizar situaciones que no pueden normalizarse como que haya hogares sin agua corriente o gas y está pasando”. Ella conoce muy de cerca las necesidades de las familias y destaca la importancia de recursos como este centro, claves para conciliar e intentar sostener su situación “en muchos casos asociada a las dificultades económicas y de acceso a una vivienda”.

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