Aquellas escenas de “¡Che, qué loco!”, rodadas en Vigo
Episodios vigueses
"Aparte de las escenas de Vigo, la película se rodó en los históricos estudios CEA, en Ciudad Lineal"
Si uno quiere ver cómo era Vigo en perspectiva, la ría o el pazo de Castrelos en 1952 puede hacerlo visionando una película, accesible en youtube, de Ramón Torrado. La protagonizan Pepe Iglesias “El Zorro”, Pepe Isbert y una jovencísima Emma Penella. Es una película producida por Cesáreo González, de aquellas que salía una imagen de Vigo al comienzo de la cinta. Se titulaba “¡Ché, qué loco!”. Fue la primera película en España del humorista argentino Pepe Iglesias, “El Zorro” y el argumento era tan disparatad como divertido. Su conciencia, que aparece como un personaje real, lleva una vida de sufrimiento por sus excesos con el alcohol y la vida disipada y espera que se reforme. Resulta que la suerte dispone que si se casa con una señorita de fortuna antes de las doce del mediodía de un determinado día heredará una fabulosa fortuna que, si cumple esta condición, le dejará un tío millonario. El argumento original es de Ramón Torrado, pero el guion lo escribe con Antonio Ozores, Mariano Ozores, Francisco Ramos de Castro. La fotografía fue de Alfredo Fraile.
Para alcanzar su objetivo viaja desde Buenos Aires a Vigo, acompañado de un prestamista al que ya debe mucho dinero. La primera escena en aquí se produce en el puerto, tan desembarcar y donde salude a un compañero de viaje portugués de nombre rimbombante por quien se hará pasar más tarde. “El Zorro” y su compañero de viaje se personan en el pazo de Castrelos, donde los recibe un ceremonioso criado, ante quien se hace pasar por el portugués para ser presentado al propietario.
En ese pazo vive un singular sujeto, protagonizado por Pepe Isbert y su hija casadera que es Emma Penella. El dueño del pazo es un sujeto singular que se dedica a hacer excavaciones en su finca en busca de restos arqueológicos. Es la parte más divertida de la película por la serie de episodios que se producen con las ánforas que descubre y que le cambian de modo que se las mueven de sitio y siempre descubre las mismas.
Y luego está el malo que es un sujeto que también pretende a la hija del hacendado. Representa este papel el actor Fernando Fernández de Córdoba.La cosa se complica cuando una chica argentina, a la que “El Zorro” había abandonado se persona en el pazo y consigue que la contraten como cocinera. En un almuerzo le hace mil perrerías a su antiguo novio. También el pretendiente rival agrede al usurero que acompaña al argentino. En diversas secuencias de la película aparecen diversos lugares conocidos de Vigo, como los restaurantes de el Castro. Cuentan las crónicas de la época que cuando se estrenó tuvo un gran éxito, así como en todas las ocasiones en que volvió a ser exhibida.
La boda está a punto de frustrarse, porque ambos contrayentes pretenden no consumarlo. Ella porque descubre que su pretendiente es un caradura, de quien le da noticia la antigua novia; y por otro lado, porque a él le sobreviene un punto de honradez. De modo que, pese a que finalmente se casan, no se cumple la condición del horario. Pero, al final se dan cuenta que, dada la diferencia horaria entre Buenos Aires y Vigo, sí se ha cumplido la boda antes del plazo marcado.
Aparte de las escenas de Vigo, la película se rodó en los históricos estudios CEA, en Ciudad Lineal. Dice la crítica especializada que fue una película sencilla, sin pretensiones, con escasos medios y modestos decorados, pero que resultó muy entretenida por su trama y desarrollo. En algunas escenas los actores hablan con acento gallego muy característico. Aparte del principal protagonista, destaca el papel de Pepe Isbert, todavía con cabellos que poco a poco irían desapareciendo de su faz.
El director. Ramón Torrado, era uno de los más populares de la época y un destacado colaborador de Suevia Film de Cesáreo González. Se ha dicho que Pepe Iglesias interpreta su propio personaje con su característico bigotito. En cuanto a Emma Penella está esplendorosa en sus propios comienzos que luego la llevarían a personajes más complejos. Pero un valor especial de la película es la presencia de Pepe Isbert que borda su disparatado personaje y protagoniza alguna de las escenas más divertidas y notables. Vale la pena verla por muchas razones.
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