Una ESAD más cercana al cine y la televisión

La nueva directiva de la Escuela Superior de Arte Dramático busca aumentar la empleabilidad de su alumnado

El nuevo director, Daniel G. Salgado, en el centro, con Vanesa Sotelo (jefa de estudios) y Noelia Blanco (secretaria).
El nuevo director, Daniel G. Salgado, en el centro, con Vanesa Sotelo (jefa de estudios) y Noelia Blanco (secretaria). | Jorge Santomé

Con la celebración del 20º aniversario de la Escuela Superior de Arte Dramático (ESAD) llegó también un cambio en el equipo directivo tras cuatro años de mandato de Roberto Relova. En los últimos días el doctor por la UVigo Daniel G. Salgado tomó las riendas de este centro educativo, que por primera vez en su historia cuenta con una directiva compuesta íntegramente por profesorado del centro -los anteriores directores habían echado mano de una comisión de servicios-. Acompañan a Salgado la profesora de Interpretación y exalumna de la ESAD Noelia Blanco como secretaria, la periodista y dramaturga Vanesa Sotelo como jefa de estudios y el también dramaturgo Roberto Pascual como vicedirector.

Salgado explica en declaraciones a este periódico que este proyecto educativo lleva ya más de dos años gestándose y no ha sido hasta este verano que han conseguido llevarlo a cabo. Los objetivos más prioritarios de esta nueva etapa son “aumentar la empleabilidad del alumnado y la difusión de nuestros estudios”, especifica el nuevo director de la ESAD. Añade que también acometerán la tarea pendiente de “relacionarse más con el entorno vigués y gallego, con las empresas e instituciones que forman parte del sector audiovisual y teatral de Galicia”.

De acuerdo con la recién estrenada dirección, la ESAD llevaba años “en un impasse” y sin ser capaz de crecer una vez se consiguieron crear todas las especialidades, itinerarios y dinámicas de trabajo que existen en la escuela. “Sentíamos que el sector profesional no acaba de poner en valor nuestra escuela porque el sector artístico estaba desconectado de lo que pasa aquí”, lamenta Daniel Salgado, que aboga por ofrecer “no sólo una formación reglada, sino también no reglada para cubrir las necesidades que el sector escénico y audiovisual tengan”.

Uno de los ejes que caracterizarán esta nueva etapa en la Escuela Superior de Arte Dramático será acercarse al audiovisual gallego, una industria en pleno auge: “Este sector está emergiendo y no podemos quedar asilados. Tradicionalmente las escuelas se centran en lo escénico, pero no podemos obviar que gran parte del alumnado y profesorado trabaja también en el audiovisual”, apunta Salgado, que buscará librar a la ESAD de la “rémora” que lleva por haber descuidado un sector que “merece toda nuestra atención”. Indica además que el acercamiento al audiovisual deberá hacerse también en el proceso de optimización de los planes de estudios, que deberán adaptarse a la reciente reforma de la Ley de Enseñanzas Artísticas.

El mundo de las marionetas también tendrá una atención especial en la ESAD con este nuevo equipo directivo: “Es otra de las reclamaciones y necesidades que hemos detectado en la escuela, y como hay un número muy bajo de profesorado en este campo tendremos que intentar cubrir estas deficiencias con programas formativos que nos acerquen al mundo de los títeres”, señala Salgado. Lo cierto es que en Galicia, e incluso a pocos kilómetros de Vigo (en Redondela, sin ir más lejos), se celebran importantes festivales de títeres y marionetas donde la ESAD querrá estar más presente de cara al futuro.

Aunque uno de los retos más complejos que la nueva directiva tendrá que afrontar viene de dentro de la propia escuela y no es otro que la seguridad en las clases. Hace apenas dos años unas denuncias de acoso sexual dentro del aula llegaron a los tribunales e incluso el pasado mes de noviembre el alumnado escenificó varias protestas por comportamientos similares. “Queremos dar una atención muy grande a la convivencia y que se cumplan los protocolos de consentimiento en la escuela”, incide el nuevo director. Para ello, será clave “la comunicación permanente con el alumnado”, ya que Daniel Salgado está convencido de que “el problema de noviembre se podría haber detallado estando cerca del alumnado y haciendo un seguimiento más intenso de lo que se hace en las aulas para que todos se sientan a gusto”.

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