Sobre los nuevos negocios de la prostitución: "Es también es una tapadera para el tráfico de drogas"
Las mujeres son utilizadas para vender mercancías a los clientes porque los beneficios son mucho mayores
Los nuevos negocios de prostitución ya no se dedican puramente al sexo.“La mayoría ahora es una tapadera para el tráfico de drogas”, explica la abogada penalista y presidenta de Faraxa (por la abolición de la prostitución), Ana García Costas. Según asegura, “las mujeres son utilizadas para introducir la mercancía entre los clientes, porque los beneficios son muchos mayores”. Es lo que se conoce como “fiesta blanca” o el consumo de drogas en compañía. “Esto supone que el 80% de las víctimas de explotación sexual tienen problemas de drogadicción”.
Es un concepto transformado del tradicional burdel donde las mujeres tenían que animar a los clientes a invitarlas a tomar copas, cuantas más mejor. De cada consumición, los jefes se llevaban un porcentaje. Ahora, junto al alcohol está la cocaína y otro tipo de sustancias, explica.
En dos de las causas judiciales que se siguen en Vigo contra presuntas redes de explotación en chalés y pisos de lujo, la Policía descubrió que las mujeres supuestamente eran obligadas a ofrecer droga e incluso pastillas a sus clientes.
Este mercado vuelve a estar en el punto de mira con la nueva ley del Gobierno. Para García Costas, “esta norma no erradicará la prostitución porque es un negocio que mueve millones pero sí pondrá muchas trabas”. Según afirma, “las mujeres son en su mayoría extranjeras en situación irregular y son víctimas de una triple explotación, primero por la Ley de Extranjería que las lleva muchas veces a caer en la prostitución, por el sometimiento sexual y la violencia de género”.
De hecho, relata cómo todavía existe la figura del “cliente salvador o príncipe”, el que “promete a la mujer retirarla del mundo de la prostitución formando con ella una pareja estable o matrimonio en el que durante años es sometida a violencia de género, donde se le recuerda que no es más que una prostituta. La mayoría ni siquiera denuncia”.
Respecto a la prostitución en la calle, señala que cada vez es menor, pero “resiste”. Sigue siendo Beiramar el punto caliente con mujeres principalmente de nacionalidad rumana, mientras que en clubes y pisos suelen ser sudamericanas o africanas.
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