Ellas elaboran un vino de premio

Anónimas Viticultoras es un proyecto creado por Cristina Yagüe y María Falcón, en Vilagarcía y está nominado a los galardones Isabel Mijares de la Barcelona Wine Week el próximo 3 de febrero

María Falcón y Cristina Yagüe, de Anónimas Viticultoras, en una de sus viñas.
María Falcón y Cristina Yagüe, de Anónimas Viticultoras, en una de sus viñas.

"Queremos poner en valor a la mujer y recuperar el viñedo y lo que significa". Así define la cambadesa María Falcón el proyecto Anónimas Viticultoras, basado en la elaboración de vino de variedades autóctonas minoritarias desde el corazón de O Salnés.

Esta iniciativa, que partió de dos mujeres de 50 años, María, bodeguera de tradición familiar, y Cristina Yagüe, enóloga e ingeniera agrónoma, es la única nominación gallega a los Premios Isabel Mijares de la Barcelona Wine Week 2024 en la categoría de Nuevo Proyecto/Nueva Generación. Los galardones se celebrarán el 3 de febrero y tienen como objetivo reconocer el talento, liderazgo y contribución de las mujeres al sector vitivinícola.

"Para nosotras es un reconocimiento profesional increíble a nuestra trayectoria", asegura María. A pesar de estar nominadas como mejor proyecto, Anónimas Viticultoras lleva elaborando vinos desde 2016, dos años después de conocerse en una cata de vinos. Por aquel entonces, se "cayeron bien" y se lanzaron a poner en marcha su propia cosecha. "Comenzamos con un Albariño Rosado de Caíño, una variedad atlántica", explica María, porque la idea de estas dos emprendedoras con amplia experiencia en bodega es la de recuperar viñedos antiguos y de variedades minoritarias mediante prácticas respetuosas.

Así, poco a poco, las dos Anónimas Viticultoras pasaron de los 700 litros de su primera cosecha a los 35.000 litros actuales recogidos entre viñedos repartidos entre la Denominación de Orixe Rías Baixas, Ribeira Sacra, y Valdeorras. Su sede está en Vilagarcía, pero su empeño en la recuperación e innovación les llevó a arrendar terrenos y establecer colaboraciones con otras mujeres que desarrollan su actividad en el mundo vinícola. Sin embargo, su meta está el llegar a los 50.000 litros de recogida entre las tres áreas de las denominaciones en las que trabajan.

No es un objetivo inalcanzaable, puesto que ninguna de las dos son novatas. María Falcón procede de la bodega familiar Don Olegario y Cristina, madrileña de nacimiento, llegó a Galicia en 2012 para "vivir una nueva etapa profesional", llevas años en el sector y ahora ya se considera gallega de adopción.

¿Por qué son Anónimas Viticultoras? Porque homenajean a esas mujeres que no trascienden pero que forman parte de la historia, tanto del vino como de la tierra. "Por eso realizamos homenajes, colaboraciones y tratamos de fomentar la visibilidad de la mujer". Y para ello cuidan hasta el último detalle haciendo referencia a esas heroínas anónimas en sus etiquetas. La primera de estas mujeres fue la abuela de María. 

Exportaciones

Los vinos de Anónimas Viticultoras salieron de las Rías Baixas y ya se exportan a Suiza, Estados Unidos, Gran Bretaña, Dinamarca, Finlandia y Puerto Rico y ambas siguen traabajando para extenderlo más todavía, sin perder la esencia.

Después de la elaboración de la primera añada de 2016, se sumó la preparación de otro Albariño procedente de cepas de hace 40 años. A este nuevo vino lo enmarcaron dentro de la serie Os Dunares inspirado en el paisaje y características del ecosistema dunar atlántico. 

En el año 2018 fue cuando estas Anónimas Viticultoras comenzaron a recuperar parcelas de la D.O. Ribeira Sacra. Ese mismo año, María y Cristina comenzaron la elaboración del vino blanco Pedramogueira de una finca recuperada de Albariño y Godello de hace 35 años en el lugar Pedramogueira, en Vilagarcía, a 400 metros del mar. Y en 2021 comenzaron a elaborar el Godello de la D.O. Valdeorras. 

Pragamoreira forma parte de sus vinos más personales, puesto que se trata de un caldo fermentado y criado ocho meses en Ánfora de Cocciopesto para obtener un vino de gran estructura, mineralidad y salinidad. Pero no es el único. El Albariño 100% Tres Invernos, procede de parcelas pequeñas de entre 35 y 40 años sobre suelo granítico, entre otros caldos para el paladar que siguen experimentando y vendiendo aquí y fuera de nuestras fronteras. Porque estas Anónimas Viticultoras son el ejemplo de que ellas también tienen buena uva.

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