El mural de las mariscadoras

vigo

La santiaguesa Nana es una de las 15 artistas urbanas seleccionadas por el Concello para decorar las fachadas de la ciudad realizando en su caso un nuevo mural en una medianera situada en la calle Pino.

La artista urbana Nana trabajando en su nuevo mural en la calle Pino.
La artista urbana Nana trabajando en su nuevo mural en la calle Pino.

El arte urbano tiene cada vez un lugar más destacado en la ciudad gracias a iniciativas como el museo al aire libre de la que forma parte la artista santiaguesa Nana, que se encuentra empezando a trabajar en un nuevo mural que estará ubicado en el número 149 de la calle Pino. Esta obra no llegará sola sino que estará acompañada de otras 14 fachadas decoradas por artistas contratados por el Concello.

Y es que el arte urbano cuenta cada vez más con el apoyo de las instituciones, utilizado por los ayuntamientos en muchas ocasiones para rehabilitar ciertos edificios, barrios o zonas deterioradas. Esto es algo que Nana agradece aunque afirma tener algunos sentimientos encontrados al respecto. “Me parece genial que sea un oficio y que nos reconozcan el mérito, aunque también es cierto que se están perdiendo parte de sus orígenes, porque el arte urbano buscaba ser una forma de reivindicar en la calle aún sin tener permisos, era algo que se hacía por amor a eso”.

De cara a buscar inspiración Nana suele buscar cuentos y leyendas de tradición oral originarios de la zona en la que se ubicará cada obra, sin embargo para este nuevo mural en Vigo decidió dirigir su atención al mar, “me di cuenta de que aquí en Vigo faltaba la figura de la mujer mariscadora que creo que es una figura matriarcal muy importante en la ría, también cogiendo un poco la idea de que Vigo es la capital del feminismo en Galicia, donde tienen lugar las mayores manifestaciones”.

Nana empezó a interesarse por el dibujo desde muy pequeña “ya le pintaba las paredes a mi madre con 5 años”, y fue prestando cada vez más atención al grafiti porque los cuadros le resultaban “un poco más aburridos”. Estudió ilustración y actualmente trabaja en 7H Cooperativa Cultural. De esta manera lo que empezó siendo una afición terminó por convertirse en un oficio que la ha llevado a pintar murales en Santiago de Compostela, Carballo o Ordes.

Se trata de una forma de arte con unas características muy particulares, que obliga a los muralistas a exponerse mucho y a realizar trabajos que va a ver todo el mundo y que perdurarán en el tiempo teniendo como resultado que “al final con el paso de los años puede que ya no te guste algún mural que hiciste hace tiempo y entonces tienes que aprender a quererlos como hijos aunque no te entiendas bien ya con ellos”. Así mismo en la práctica es un trabajo de obra por lo que “en lo físico resulta cansado, produce mucho desgaste y bastantes muralistas terminan teniendo dolores de espalda”. n

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