Drones e IA para hacer un mapa del mejillón en la costa
La investigadora de la UVigo Marta Román realizó un estudio que ayudaría a saber si las oscilaciones en su abundancia de los últimos años son un efecto del cambio climático
Localizar la presencia de mejillón en la costa con drones e inteligencia artificial. Ese es el objetivo de la ecóloga Marta Román, investigadora de la Universidad de Vigo, que trabaja para mapear su presencia en las rocas del litoral y distinguir entre ejemplares adultos y crías. Estos datos permitirían mejorar el conocimiento sobre cómo se distribuyen estas poblaciones y sentar las bases para analizar si los cambios observados en los últimos años están relacionados con el aumento de temperaturas asociado al cambio climático.
Román forma parte del grupo de Ecología Costera (Ecocost) de la Universidad y su investigación se centra en aplicar técnicas de teledetección, es decir, la obtención de información a distancia mediante sensores, para estudiar especies que viven en la franja que queda al descubierto cuando baja la marea.
Tradicionalmente, estos estudios se han hecho caminando por las rocas en marea baja en puntos concretos. Es un método fiable, pero con limitaciones. “Solo puedes muestrear donde es seguro acceder y los datos representan áreas muy pequeñas”, explica Román. El problema aparece cuando se intenta extrapolar esos resultados a tramos largos de costa, produciendo sesgos importantes.
Según explica Román, el uso de drones permite superar buena parte de esas limitaciones, aportando imágenes aéreas con mayor resolución que la de los satélites. Eso hace posible identificar especies y observar cómo se distribuyen a lo largo de grandes superficies.
Tras haber probado con éxito esta tecnología para cartografiar algas marinas, el equipo pasó a aplicarla los mejillones. Una especie para la que apenas existían estudios previos similares y ninguno había conseguido diferenciar, de forma automática, entre mejillón adulto y cría, conocida como “mejilla”.
Esa distinción es clave para el sector bateeiro, uno de los motores económicos de la Ría. La disponibilidad de mejilla es esencial para la cría del mejillón en las bateas, y en los últimos años se registraron fuertes oscilaciones, con periodos de escasez.
“La escasez podría deberse al calentamiento global”
Las causas de la escasez de mejillón los últimos años parecen no tener explicación científica. Una de las hipótesis es que el aumento de la temperatura del agua y del aire esté influyendo en la supervivencia y reproducción de estas poblaciones. “Podría ser por incrementos de temperatura vinculadas al calentamiento global, pero para relacionarlo tenemos que saber cómo está esa población, cómo es su distribución y relacionarla con los cambios de temperaturas, se necesita una evidencia empírica”, afirma Román. Durante el trabajo de campo, la ecóloga, colaboradores de la Universidad de Nantes (Francia) y miembros del grupo Ecocost realizaron vuelos con dron en la zona de Cetáreas de Aguncheiro, en Oia. El dron estaba equipado con una cámara y un sensor LiDAR, que permite medir la altura y la forma del terreno. “Con los datos que obtuvimos con el vuelo entrené un modelo de aprendizaje automático basado en píxeles”, relata, capaz de clasificar automáticamente las imágenes y distinguir entre algas, cirrípedos, mejillones adultos y mejilla.
El resultado fue un mapa detallado de la zona, con una precisión cercana al 80 %. El siguiente paso será aplicar la misma metodología en otras zonas del litoral para comprobar si el modelo de clasificación es generalizable. Esto permitiría saber si este tipo de mapas permiten seguir la evolución de las poblaciones de mejillón en el tiempo y relacionarlas con los registros de temperatura. “La zona intermareal es especialmente sensible”, señala la investigadora. Durante la bajamar, los organismos quedan expuestos no solo al agua más caliente, sino también al sol, al aire y a la desecación, que puede afectar a su crecimiento, reproducción y supervivencia.
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