La diseñadora viguesa de los nuevos coches DS y de Givenchy

Noemí Cortizas es la creadora de la nueva colección de la marca de alta gama de Stellantis, inspirada en la obra El Principito: “Es un sueño”

Noemí Cortizas tiene un estudio de diseño propio en París y otro con un socio en Galicia, de ahí que viva a caballo entre Francia y España.

Noemí Cortizas Martínez (Vigo, 1982) presume ser de la Generación Naranjito. Esta diseñadora industrial e ingeniera emigró de su Galicia natal y desde hace años reside en París, donde desarrolla toda su creatividad y talento que cautivaron a marcas de renombre internacional como las firmas de alta cosmética Givenchy y Estée Lauder, los relojes suizos Swatch o la firma automovilística francesa DS, entre otras.

Esta última le está dando muchas alegrías con una colección inspirada en la emblemática obra ‘El Principito’ de Saint Exupéry. “Nunca imaginé que acabaría diseñando inspirándome en este clásico que leí de pequeña. Está siendo una experiencia impresionante, pude conocer a sus herederos y tuve acceso a documentación histórica. Es un sueño”, relata la gallega sobre este proyecto con la marca de coches de alta gama de Stellantis que rinde homenaje al escritor francés con motivo del 80 aniversario de su desaparición. “Me encontraron por redes sociales, supongo que les gustaron mis trabajos”, cuenta una modesta Noemí, enamorada confesa del diseño sostenible y de su tierra. “Me gustaría poner a Galicia en el mapa del diseño sostenible e industrial, que tenga una mayor presencia en el panorama internacional porque talento hay”.

Miembro de la Asociación Gallega de Diseñadores, Cortizas tiene un estudio propio en la capital francesa llamado Ydemaker que tiene su filial gallega en A Coruña junto a su socio Pablo. “Mis clientes están en París, también en Alemania y trabajé para marcas en Estados Unidos, entre otros países. De diez proyectos internacionales que tengo, me sale uno en Galicia y dos en España. La realidad es la que es", explica sobre los motivos que le llevaron a asentarse en la capital europea del diseño y el arte.

En estos momentos está trabajando para un gran holding del mundo de la joyería, todavía bajo confidencialidad. Lo que sí aparece en su portfolio son trabajos como diseños de asientos de tranvía, mobiliario, electrónica premium con plásticos recilados o diseños para dar una segunda vida a residuos textiles. En la cosmética de lujo, trabajó para Estée Lauder y para Givenchy, que "quería un labial que llegara a la generación ‘Z’ y a los ‘millennials’, tenía que buscar algo que gustase a ambos. Fue una edición limitada que resultó muy bien, el resultado parece que fue un trabajo fácil, pero detrás hay mucho tiempo dedicado al estudio de mercado”.

Noemí estudió Ingeniería Industrial en la Escuela Técnica Superior de Ingeniería (ICAI) de Madrid y al terminar la carrera se fue a Alemania, donde trabajó en interiores para aviones de Airbus. Acabó en París, donde se formó en diseño especializándose en colores, materiales y acabados y en sostenibilidad. “Creo mucho en el potencial de los materiales sostenibles, pero a veces se puede caer en el error de no tener en cuenta la realidad industrial que hay detrás. Soñar está bien, pero hay que aterrizar”, dice.

De Coia a París

“Nací en Vigo, soy de Coia”, cuenta orgullosa del que fue su barrio hasta que con seis años se mudó a Ferrol por la carrera marina de su padre . “Voy con frecuencia porque mi familia está ahí. Iré a final de mes, podré ver las luces de Navidad”, bromea. “¿Que cómo veo Vigo? Pues cambiada y mejorada, pero aún hay recorrido”. “Me parecen interesantes algunos proyectos arquitectónicos para salvar las cuestas como las escaleras mecánicas y los ascensores, así como las zonas verdes y la recuperación del ecosistema dunar de Samil”. “Creo que habría que seguir invirtiendo en humanizar como hace París, que es un buen ejemplo”.

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