La Diócesis Tui-Vigo aumenta sus viviendas en alquiler al reformar casas rectorales
La Iglesia, con la crisis de la vivienda
El obispado tiene 72 inmuebles arrendados, la mayoría por debajo de 600 euros y a familias con menos recursos
En medio de una grave crisis de la vivienda, la Archidiócesis de Santiago ha decidido impulsar junto con Cáritas y el Colegio de Arquitectos de Galicia un plan para transformar 800 casas rectorales en pisos sociales y de emergencia social. En la Diócesis de Tui-Vigo, con muchas menos parrquias (276 frente a 1.050) llevan años intentando dar salida a su patrimonio inmobiliario con alquileres asequibles para familias sin recursos y proyectos de acción social.
El número de viviendas en alquiler se ha incrementado en dos años al colocar en el mercado tres casas rectorales más que se fueron reformando. Así lo indica el vicario de economía, Jesús Martínez Carracedo, quien sitúa en 72 los inmuebles alquilados en la actualidad, frente a los 69 de 2024.
De esa cifra, 37 son viviendas donadas y 35 son rectorales que se han quedado vacías por falta de sacerdotes y a las que se les intenta dar un uso. “El dinero de esos alquileres va para la parrquia, para compensar los gastos y aliviar también a los feligreses, al tiempo que se pone una vivienda al servicio de la gente que la necesita”, señala Carracedo, quien incide en que “esas casas donde ha residido un sacerdote son más fáciles de alquilar porque están en buenas condiciones”.
El problema está en las que llevan años abandonadas y que requieren una gran inversión para habitarlas. “Tratamos de ponerlas en valor, al servicio de los parroquianos, buscando posibles interesados para llegar a acuerdos, porque todavía hay bastantes vacías”, señala.
El vicario incide en que se trata de alquileres bajos, porque la iglesia “no va a especular”, y que en muchos casos se adaptan a las circunstancias particulares de los inquilinos y ya no hay alquiler de piso turístico como ocurrió hace unos años con la rectoral de Bouzas. De los 72 inmuebles, la mayoría, 52, están por debajo de los 600 euros mensuales. Diez casas rectorales y cinco viviendas lo están por menos de 300 euros y 37 entre 300 y 600.
En Filgueira, Crecente, muy cerca de Ribadavia, hay una vivienda con 1.000 metros cuadrados de terreno alquilada a 200 euros al mes y solo uno de los inmuebles, en Santiago de Vigo, sobrepasa los 1.000 euros, mientras otro en Rosalía de Castro lo está por 500. Son pisos donados, ya que en la ciudad no hay casas rectorales alquiladas. “Aunque no estén siendo utilizadas ahora mismo como vivienda del sacerdote, se dejan para cuando haya relevo y lo mismo ocurre en las cabeceras de los municipios, donde están las casas rectorales que denominamos estratégicas”, sostiene Martínez Carracedo.
En otros casos, ha habido negociaciones con empresas y particulares a los que a cambio de la inversión necesaria se pacta una concesión por los años correspondientes según el presupuesto y lo que sería el alquiler. Así ha ocurrido en Santa María de Oia con una cesión para un albergue o en la parroquia de Cabreira en Salvaterra donde una persona quería la vivienda y el terreno para criar caballos. Este tipo de acuerdos también se extienden a las fincas de la Diócesis, “tenemos varias que se han alquilado para plantación de kiwis o para una empresa ecológica de manzanas que necesitaba para su producción tierras que hubieran estado sin cultivar durante un periodo determinado”.
Junto a los inmuebles en el mercado de alquiler, hay otros que se destinan a distintos programas sociales bien por parte de la Diócesis o de Cáritas, como las tres viviendas en Santo Cura de Ars para presos de permiso, las del proyecto Clara para mujeres o las instalaciones en Sampaio del Centro de Atención de Día de Menores.
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