Un “diluvio” despide un octubre cálido y el segundo más seco
Las precipitaciones solo se produjeron en los últimos días del mes, la mitad que en 2023, pero suficientes para los embalses
Un octubre que fue extremadamente seco en su primera quincena, y con temperaturas altas (hasta 27,6 grados, con bañistas en las playas) dijo adiós con su jornada más lluviosa, con unos 40 litros ayer recogidos en Vigo para un total de 150 en la suma de los 31 días. Puede parecer mucho, pero es apenas la mitad que en el mismo mes del año pasado y menos aún que en 2023, cuando se rozaron los 500 litros.
Para encontrar un octubre con menos precipitaciones hay que buscar 2017, el de la gran sequía, cuando solo fueron 34,2 litros, lo que provocó que los embalses bajaran a sus mínimos. Ese año, Eiras llegó al 37 por ciento y estuvo seriamente en peligro el abastecimiento por el mal funcionamiento de la potabilizadora, incapaz de operar con garantías por debajo del 30 por ciento de ocupación en la presa. Eiras se alimenta del Oitavén y otras fuentes entre Fornelos y Ponte Caldelas, donde también hubo menos lluvia de lo habitual, pero suficientes: 300 litros hasta ayer, en que se recogieron otros 70, lo que permitirá llenar la instalación hidráulica de mantenerse la tendencia y poner punto final oficial a la prealerta por sequía declarada por la Consellería de Medio Ambiente sobre Vigo y otros 18 ayuntamientos que se abastecen de Eiras y Zamáns.
Los 70 litros fueron la máxima de Galicia, nada extraño en Fornelos, una de las zonas más húmedas no solo de Galicia sino de toda España. También destacaron los 40 litros en Baiona, en apenas una hora, que ayudaron a recuperar su presa, que también se encontraba en mínimos, apenas al 28 por ciento. En Vigo, las lluvias provocaron problemas de tráfico y dejaron al Lagares cerca de desbordarse a su paso por Castrelos después de semanas con el cauce seco.
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