Muere Jandro, el escultor de la Movida y el autor del Manuel Castro de Príncipe
Familiares y amigos despidieron ayer al escultor. Sus restos fueron incinerados y ya descansan en Freixeiro
Alejandro Rodríguez Álvarez, más conocido por Jandro, falleció esta semana a los 59 años en soledad. Escultor de la Movida, autor de “Manuel Castro”, la única obra pública en la ciudad, su nombre siempre estará ligado al del artista Xosé Guillermo. “Llevábamos ocho días sin noticias y nos preocupamos, lo encontramos muerto en su casa”, afirma Rodrigo, uno de sus dos hermanos, que ayer recibió los pésames de amigos y allegados en Pereiró.
Sufrió una complicada operación de columna de la que no acabó de recuperarse. “Tenía mucho dolor, ya no podía levantar los brazos, estaba muy limitado”. Su hermano reconoce que no seguía los consejos médicos, no hacía rehabilitación, ni usaba el corsé. “Así era Jandro”. La familia está a la espera de los resultados de la autopsia para conocer la causa de su muerte.
Los restos, ya incinerados, descansan en el cementerio de Freixeiro, parroquia de la que era natural. Su entorno intenta asumir una pérdida inesperada. Isabel Blanco, viuda de Xosé Guillermo, los recuerda siempre juntos. “Estaban muy unidos, era como un hermano pequeño”.
Ambos fundaron la Fundición Nautilus, un espacio creativo abierto a la participación instalado en el taller de Xosé Guillermo y que ahora es dirigido por su hijo Sagar. “Mi padre y él trabajaron mucho juntos, hicieron los montajes de ‘Acción Arte’ bajo el lema Madrid se escribe con V de Vigo”, que marcó la Movida.
Jandro se trasladó a Granada, desde donde siguió colaborando con Xosé Guillermo y en donde fundó Fundición Glu Glu, a imagen de la viguesa. Regresó a Vigo 20 años después, pero se dejó ver poco, “la muerte de mi padre le afectó”, apunta Sagar.
Muchos lo conocían, pero pocos lo trataban. El artista Pedro Sardiña fue compañero de instituto en el Coia 2. Tuvieron poca relación posterior que le limitó al círculo de la Fundición. Lo mismo le sucedió a Ramón Trigo, integrante de A Madriña, que lo recuerda del taller.
La poeta Xela Arias y el fotógrafo Julio Gil también eran habituales en el Nautilus, con sede en la rúa Manuel Núñez (ahora reabrió en Torrecedeira). “Pertence a unha xeración autodidacta de Vigo, chegado do mundo farándula, estaba cheo de entusiasmo, de ideas e de ilusión porque algún día chegara o gran peixe, niso estivo a traballar toda a súa vida sen moito aplauso público”, recuerda Gil, quien resalta su amistad con Xosé Guillermo.
Considera que su vida define su carácter “con ese punto de liberdade de esmorgante, esa liberdade que chega á creación; era outra mentalidade e outro século, hoxe non é posible facer nada sen ter pasado por Belas Artes”. Para el fotógrafo fue uno de los últimos bohemios “uno deses persoeiros que creaba Vigo como Carlos Oroza, xente que agora sería imposible, porque hoxe se bebes non es un artista, es un bébedo”.
La muerte de Jandro lo cogió de sorpresa, pese a que “amagou moitas veces con marchar, nunca ía”. En la casa de Xela Arias se conservan varias de sus obras: “Traballaba sobre ferro reciclado, cunha estructura ben organizada e unha poética moi limpa que funcionaba estéticamente; hai que achegarse a elas con certo cariño, algo que non conseguíu en vida”, concluye Gil.
Jandro residía en su casa familiar convertida en taller, en el entorno del Museo Liste, lugar que visitaba con frecuencia. “Era amigo y colaborador de la casa, nos puso en contacto con otros artistas del Morrazo e hizo donaciones al museo”, afirma su directora, Victoria Vázquez. Trabajaba en “Arpa da herba”, una obra para el Liste.
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