Detenido de nuevo ‘El Pulpo’ por encerrar a su compañero de piso y vender drogas

El afectado, interceptado medio desnudo en un autobús urbano, denunció haber sido retenido y agredido

José Manuel Rodríguez Lamas.
José Manuel Rodríguez Lamas.

Agentes de la Policía Nacional de Vigo detuvieron de nuevo en las últimas horas a José Rodríguez Lamas, conocido como ‘El Pulpo’, quien pasó 25 años entre rejas por el cuádriple crimen de Vilaboa y que había sido arrestado hace solo unos meses por robo. En esta ocasión, los agentes le atribuyen los presuntos delitos de detención ilegal, receptación y tráfico de drogas. Los hechos que dieron lugar a esta intervención tenían lugar a primera hora del martes cuando una patrulla acudió a una llamada de la empresa Vitrasa por problemas con uno de los usuarios de un autobús. El pasajero, que había sido recogido en el Hospital Álvaro Cunqueiro, había comenzado a desnudarse y a molestar al resto de usuarios. Los policías acudieron a Lavadores donde estaba parado el vehículo y vieron a esta persona, con lesiones graves en las piernas y en el pecho.

Es ahí cuando explicó a los agentes que se encontraba en el hospital porque había sido agredido en su domicilio, de donde había logrado salir tras haber sido retenido en contra de su voluntad por una persona con la que convive tras haberlo acogido en su casa, manteniéndole encerrado en su habitación sin comida y golpeándole en varias ocasiones.

El ‘inquilino’ en cuestión es Rodríguez Lamas, a quien la Policía encontró en la vivienda. Los agentes obtuvieron permiso para acceder por el denunciante, propietario de la casa quien aseguró que ‘El Pulpo’ no quiere marcharse del domicilio, un lugar sobre el que la Policía cuenta con numerosas quejas por sospechas de venta de estupefacientes, algo que corroboró el testimonio de la víctima, quien aseguró que el aludido deja entrar a toxicómanos sin consentimiento y que le pagan con diversos efectos que podrían ser robados.

En una de las habitaciones la Policía detuvo a Rodríguez Lamas. En su mesilla había una báscula de precisión y papelinas de plástico blanco, además de distintos billetes fraccionados. También había varias cajas con comprimidos cuya procedencia no explicó y varios efectos en la estancia como dos ordenadores, dos IPAD y teléfonos móviles. Además, había un martillo y un spray de pimienta que él aseguró utilizar para defenderse. Aseguró que los efectos podrían ser de un robo, pero que algunas cosas eran suyas y otras, regalos de amigos. Entre los efectos había también cartuchos, llaves de vehículos, y mandos de garajes.

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