Vigo, con los refugiados del Sahara

Un total de 72 familias viguesas “adoptaron” niños del Sahara, que pasaron sus vacaciones lejos de los campos

Familias de adopción y niños, ayer antes de la reunión celebrada en el Concello con el alcalde.
Familias de adopción y niños, ayer antes de la reunión celebrada en el Concello con el alcalde.

Uahba tiene 12 años y acaba de conocer el mar. También las piscinas y en realidad casi todo. Llegó a finales de julio a Vigo dentro del programa Vacaciones en Paz por el que 70 familias acogieron a niños de Sahara Occidental durante algo menos de dos meses. Toda una experiencia, para los pequeños y para los padres. Cuando Uahba llegó a Vigo se encontró con un mundo que nada o muy poco tiene que ver con el suyo, el de los campos de refugiados del Sur de Árgelia. Se encuentran en lo más duro del desierto, en donde viven como pueden cientos de miles de personas a la espera que algún día puedan ir a su tierra, el Sahara Occidental, ocupado por Marruecos desde 1976 tras los acuerdos de Madrid por los que España cedió su soberanía a cambio de casi nada.

Y de dejar tirados a quienes eran hasta ese momento ciudadanos españoles de una provincia que tenía la misma categoría que Lugo o Cáceres. Eso no es historia, sino presente. Uahba, como todos los niños, habla un dialecto del árabe y apenas sabía algunas palabras, pocas, en castellano, pese a que es idioma oficial de la República Saharaui (RASD), siendo con Guinea los únicos países africanos donde el español se enseña en los colegios. Tres semanas más tarde, ya se defiende en castellano y puede dar su opinión sobre lo que le gusta: rotundamente, la playa, las piscinas y los parques. Nada que pueda tener donde vive. Porque Uahba, como muchos miles más, solo ha conocido la vida en los campamentos, donde sus abuelos se trasladaron con sus hijos huyendo de la invasión marroquí. Una triste historia.

Sus “padres” adoptivos son una pareja de Cangas, Ricardo Tomé y Sonia Calviño, ella militar de profesión, que tienen una niña de seis años. “Cuando llegó no se adaptaba, le costó, pero ahora está encantada y quiere volver el próximo verano”, explicaban ayer a la puerta del Concello vigués, antes de mantener una reunión con otros padres, con la Asociación de Amistad con el Sahara (Sogaps), que lidera Maite Isla, y con el alcalde Abel Caballero, ya que el consistorio también colabora de forma activa. Los niños llegan con Seguridad Social y con todos los servicios sanitarios garantizados, en gran parte gracias a la solidaridad de cientos de profesionales, como dentistas y ópticos. ¿Por qué este gesto? “Es bueno para ella, pero también para nosotros y para nuestra hija, nos ayuda a sentirnos mejor”, señala Ricardo Tomé. La niña recibió todos los cuidados médicos, pero lo mejor han sido los días pasados, recorriendo Galicia “como cualquier familia normal”. ¿Estás contenta?, le preguntan, “Sí, contenta”, contesta tímidamente. Sobre todo por la piscina y la playa, e incluso un aquapark, que visitaron, pero también poder estar en un parque, en uno cualquiera. “Para ella es la primera vez que sale de su país, y también lo es para nosotros la acogida”, señala Sonia Calviño por su parte.

Maite Isla: “Los niños se marchan felices y con ganas de volver”

Maite Isla, que coordina el programa como presidenta de la asociación de solidaridad gallega Sogaps, cuya sede se encuentra en Vigo, señalaba ayer la alegría por poder mantener las vacaciones para los pequeños saharauis. Isla está convencida de que esta iniciativa no va a extinguirse, sino al contrario, seguirá creciendo pese a las dificultades políticas y los giros del Gobierno, que lógicamente rechaza. “Este año fueron 72 familias, esas son 10 más que el año pasado”, explicaba. “Estamos muy contentos, somos la tercera comunidad de España en acogimiento de niños saharauis en verano, tras Andalucía y Cataluña", precisó. También agradeció el papel clave del ayuntamiento, que paga el viaje de todos los niños, “que vienen y van de Peinador. Marchan felices y con ganas de volver”, asegura. Caballero, por su parte, habló sobre el papel del Sahara, y en un gesto que choca abiertamente con la política actual pro-marroquí del PSOE, posó con la bandera de la República Saharaui en la Alcaldía, rodeada de familias y los pequeños saharauis.

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