Declaran las supuestas 'mamis' de la red de clubes de alterne

El juzgado cita a tres investigadas a las que se les atribuye el papel de controlar a las mujeres obligadas a prostituirse, entregar los kits de limpieza y contar sus servicios

Publicado: 21 jun 2022 - 00:00 Actualizado: 21 jun 2022 - 11:00
El Club Vitiza, en el límite entre O Porriño y Ponteareas,  permanece clausurado por orden judicial.
El Club Vitiza, en el límite entre O Porriño y Ponteareas, permanece clausurado por orden judicial.

“Yo era la mami”, aseguró ayer una de las tres mujeres citadas como investigadas en la presunta red de trata con fines de explotación sexual en clubes de alterne y pisos de citas, desmantelada hace unas semanas en el área de Vigo y en la que fueron detenidas 14 personas. A esta mujeres, que se personaron ante el Juzgado de Instrucción 5, se les atribuye ese papel, el de “mamis”, una categoría inferior al de las antiguas madames o encargadas que ahora está en manos de hombres, y que tendría por objeto el de controlar a las jóvenes que supuestamente habían sido “captadas" en su país de origen para obligarlas a ejercer la prostitución. Se ocuparían de hacer recuento de los servicios y de entregar los kits de limpieza en cada uno de ellos (toalla, sábanas y preservativo).

De las tres, una se acogió a su derecho a no declarar, otra solo contestó a su abogado y una más aseguró que su tarea era de la limpiadora, entregando una documentación al respecto. El “puesto” de “mami” se da entre mujeres de países latinoamericanos que no ejercen, aunque en el pasado pudieron hacerlo.

Junto a ellas, también acudió otro de los investigados, el propietario de un piso de citas en Vilagarcía.

Se trata de las primeras declaraciones judiciales a investigados en una causa abierta tras el golpe policial de la Ucrif Central y la de Vigo en dos pisos (uno en Vilagarcía y otro en Porriño) y tres clubes, en Ponteareas, Porriño y Tomiño. Tras los arrestos, la mayoría quedó en libertad en la propia Comisaría y solo dos, los presuntos cabecillas, tras pasar a disposición judicial en su día, ingresaron en prisión. Son el propietario de varios clubes y el supuesto captador de las mujeres en Brasil, a las que tal y como aseguró la Policía introducían en España y después obligaban a prostituirse en los distintos establecimientos, para saldar lo que consideraban una deuda de 2.000 euros. Antes, el dueño “probaba" personalmente a las jóvenes para ver si servían, informaron fuentes policiales. De momento hay tres víctimas liberadas que están como testigos protegidos pero el número podría ser mucho mayor.

Los clubes fueron clausurados y la investigación se sigue por organización criminal, trata de seres humanos con fines de explotación sexual, favorecimiento de inmigración ilegal, prostitución y blanqueo.

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