David Navares: "Pasé muchas noches con Juan Tamariz haciendo magia hasta las tantas"

"La magia de calle es muy bonita porque el público no se lo espera", asegura el mago madrileño

David Navares: "Pasé muchas noches con Juan Tamariz haciendo magia hasta las tantas" | Vicente Alonso

El madrileño David Navares es uno de los grandes magos de calle en España. Aprendió con los mejores, fue ayudante de Jorge Blass y actualmente profesor de la escuela de Ana Tamariz, actúa hoy en Plaza Independencia en dos sesiones (a las 12:30 y a las 18 horas) con su show que engloba ilusión e humor, dentro del programa “Vigo Rúa Máxica” promovido por el Concello.

¿Es la primera vez que actúa en Vigo?

Es la segunda. En la primera vine con Kayto (otro mago madrileño que también estará hoy en Vigo Rúa Máxica) y estuvo bien, solo que nos llovió. Eso fue un fastidio porque nosotros somos magos de calle. Pero lo pasamos bien.

En su show mezcla magia con humor. ¿Cómo es posible?

Me gusta introducir humor en la magia. Así, es más entretenido y llega más al público. Pero tanto Kayto como yo nos gusta llamarlo magia cómica.

Aprendiste del referente de la magia en España como es Juan Tamariz. ¿Cómo logras entrar en su academia?

Un amigo estaba en la escuela de Ana Tamariz (hija de Juan Tamariz). Yo hacía mucha magia de salón, y la escuela se centraba en la cartomagia. No quería apuntarme, creía que no iba a valer. Pero un día, Ana Tamariz me vino a ver a un show y me invitó a ir. Eso me cambió la vida. Estuve un montón de noches con Juan Tamariz en su casa, haciendo magia hasta las tantas. Lo recuerdo con un cariño muy especial.

Tanto, que pasaste de alumno a profesor en 2020.

Sí. Estamos como profesorado de magia de calle tanto Kayto como yo. Es una apuesta que tuvo Ana Tamariz y me encanta. Me gusta ver la cara de ilusión que tienen los alumnos cada vez que les enseño algo nuevo.

¿Qué tiene la magia de cerca, de calle, que engancha más que la de un escenario?

La magia de calle es muy bonita porque el público no se lo espera. Es real, pura. Es precioso cuando se crea ese corro a tu alrededor, cuando llamas a la gente. Ahí, enganchas a la gente desde el primer momento, y tienes 45 minutos de magia para brillar. Al público le sacas un poco de la rutina, le sacas una sonrisa. Es algo muy bonito. Y lo mejor, es que la calle es para todos. Tanto para los que se pueden permitir una entrada en un teatro, como para los que no pueden. Es cultura gratuita para todo el mundo.

¿Es difícil hacerse con el público y atraerlo?

Cuando es magia de calle pura y dura, sí que es complicado. La gente no se lo espera, tiene prisa y no quiere pararse. Ahí entra el humor para enganchar al público y hacer que quieran verlo. En festivales como el de Vigo, la gente ya sabe a lo que va, pero el espectáculo es prácticamente el mismo. La esencia es la misma, crear un escenario de la nada. La primera vez que vi eso tenía 16 años. Fue en Trastévere, en Italia. Me quedé enamorado, porque íbamos un grupo de chavales por la calle sin ningún tipo de intención por quedarnos. Fue un espectáculo que hizo que yo me dedicase a esto.

Tanta dedicación sirvió para ganar premios internacionales.

Sí, en Alemania el año pasado. Yo no soy muy fan de los concursos, porque creo que el arte no se puede valorar. Voy a festivales y, si hay concurso, pues me apunto. Pero por obligación. En 2024 conseguí en Burgos el primer premio en Trespaderne. Luego, en Sankt Wendel, me lo pasé muy bien con magos de toda Europa. También gané el primer premio. No voy para ganar, voy para pasármelo bien y hacer mi espectáculo. Para que guste mucho.

¿Hay nerviosismo en cada actuación, tanto dentro de España como en Europa?

Me aterroriza (se ríe). Pero ni te lo imaginas el miedo que puedes llegar a sentir. He estado en un montón de países, Alemania, Suiza, Dinamarca… y es una incertidumbre continua. Y mal por mí también, porque no domino el inglés, y eso dificulta un montón. Pero es muy interesante ver cómo se comportan otros públicos, porque no tienen nada que ver según en el país que estés. Por ejemplo, se piensa que en Alemania son muy fríos, pero son el mejor público para el arte de calle. No tenía previsto salir a Europa en mi carrera, pero un amigo ‘clown’ que recorre todo el mundo me incitó a hacerlo. De hecho, en un mes me voy a Argelia a probar en otro continente.

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