Del Cunqueiro al comedor social

El conselleiro de Sanidade, Antonio Gómez Caamaño, acudió ayer a la huerta del hospital, donde se recogió la primera cosecha que se enviará a las Misioneras del Silencio

Del Cunqueiro al comedor social | J.V. Landín

En medio de la vasta extensión del Hospital Álvaro Cunqueiro se erigió hace unos meses una huerta de unos 1.000 metros cuadrados de superficie. Constituida como una asociación sin ánimo de lucro –A horta do Cunqueiro–, se trata de un espacio pensado desde un punto de vista terapéutico, educativo y solidario, ya que busca la participación no sólo de pacientes, sino también de personal hospitalario y usuarios externos. Sin ir más lejos, ayer unos alumnos del colegio Eleven School aprendían sobre horticultura mientras se divertían de la mano de los trabajadores de A Milpa do Salnés, empresa que se encarga de asesorar sobre los diferentes métodos de cuidado de la huerta.

Ayer no era un día cualquiera en la huerta del Cunqueiro. Tras meses de trabajo, se recogió la primera cosecha, más de veinte kilos de habas, que los estudiantes de Eleven School se encargaron de recoger y entregar a la hermana Guadalupe Egido, responsable del comedor social de la Misión del Silencio, que cada día reparte 160 menús a otras tantas personas en situación de vulnerabilidad.

El conselleiro de Sanidade, Antonio Gómez Caamaño, estuvo presente en este hito para la huerta y aprovechó para visitar las instalaciones, que cuentan con 14 bancales de cultivo adaptados especialmente para que incluso usuarios con movilidad reducida puedan trabajar en los mismos. Además, tiene un invernadero en el que se cultivan alimentos durante todo el año, sin importar la temporada.

Los escolares que acudieron ayer a la huerta del complejo hospitalario vigués también tuvieron la oportunidad de aprender a hacer compostaje, ya que precisamente ayer se comenzó a dar uso a los seis composteros con los que cuenta esta infraestructura.

El objetivo de esta huerta es llegar a producir unos 70 kilos de alimentos por semana –todos ellos para donar a la Misión del Silencio–, unos números que el propio Gómez Caamaño tildó de “ambiciosos”. Para lograrlo, la empresa A Milpa do Salnés, especializada en agricultura biointensiva, aportará su asesoramiento técnico.

El conselleiro enmarcó esta iniciativa dentro de la Estrategia de Economía Circular del Sergas, que busca que el sector sanitario “actúe como eje vertebrador de una transformación cultural basada en la sostenibilidad. Mencionó otros proyectos como el ecopastoreo de los terrenos que rodean el Cunqueiro, con 14 cabras que actúan como ‘desbrozadoras naturales’, o los puntos de recarga de bicicletas eléctricas. Asimismo, aseguró que este tipo de iniciativas ”consolidan al hospital “como referente en la apuesta por una sanidad pública sostenible, humana y solidaria”.

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