Cuidado si le invitan a hacer de extra en una película en Vigo

Episodios vigueses

Desde 1923, Vigo hay sido escenario de la filmación de numerosas películas, algunas especialmente conocidas, simbólicas y famosas

Un lugar famoso de Vigo.
Un lugar famoso de Vigo. | Atlántico

Estos días, como en el pasado, Vigo es un excelente escenario para la filmación de todo tipo de películas. Por ejemplo, tanto en las dos versiones de “Botón de Ancla”, el restaurante de una de sus más famosas escenas ocurre en El Castro. Pero una divertida anécdota ocurrida hace unos años en el Paseo Alfonso revela que hay que tener cuidado si lo invitan a uno a hacer de extra, sobre todo si eres un jubilado o cualquier otra persona que percibe una pensión. Lo habitual es que los productores, si tienen necesidad de filmar escenas en la calle donde se identifican a personas que transitan, si la secuencias es larga, ofrezcan a estos viandantes la firma de un contrato temporal, bien retribuido, por cierto. Porque si filman sin autorización estarían vulnerando el derecho a la propia imagen de los ciudadanos y podrían ser demandados.

Hace unos años, se estaba rodando una película en el Paseo Alfonso y una de las secuencias consistía en un barrido de la calle en la que transitaba el protagonista en medio de otras personas. Previamente se seleccionó sobre la marcha a una serie de personas con las que se firmó un breve contrato laboral por horas, por si hubiera que repetir las tomas. Una de estas personas era un jubilado del puerto que pasaba por allí. El buen hombre, de buena fe, firmó el contrato laboral formal. Al liquidar sus gastos por parte de la productora, Hacienda detectó el contrato y retribución que el improvisado actor no había declarado. Y como para estos casos, Hacienda es muy serie, al buen hombre le apareció una reclamación y multa superior a lo que cobrara por intervenir en la película.

Yo mismo me vi en trance parecido en una terraza de Vilanova da Cerveira, cuando estaba allí tomando un café y se estaba rodando una película de María Madeitos. Me preguntaron si me importaría salir en un plano general. Dije que sí, y gratuitamente no fuera a ser que me pasara lo mismo. De todos modos, las personas que no son pensionistas de lo que sea no tienen por qué pasar cuidado. ¿Quién sabe si de este modo surgen nuevas estrellas en el firmamento fílmico nacional?

Desde 1923, Vigo hay sido escenario de la filmación de numerosas películas, algunas en nuestro tiempo especialmente conocidas, simbólicas y famosas. Sus conocidos escenarios naturales ofrecen un caudal de posibles localizaciones. Entre otras en esta ciudad se han rodado filmes tan simbólicos como “Los lunes al sol”, “El desconocido”, “Toro”, “Romería”, “Rondalas”, en los años cuarenta la famosa “¡Che qué loco!” y en los años ochenta, la dedicada al caso REACE. También destacan “Sempre Xonxa”, “Siete mesas de billas francés”, “La playa de los ahogados”, “El club de los incomprendidos”, “Vivir sin permiso”, “La unidad”, “Live es life” y otras. Aparte de estas películas, Vigo y su entorno son el escenario de diversas series recientes como “Agata y Lola”, “Un asunto privado”, “Auga seca” y “Marusia. Vientos de honor”.

En resumen, todo este caudal demuestra que si uno anda por la calle o está en lo suyo lo pueden requerir para que haga de extra o le permitan filmarlo. Pero conviene saber que el uso de la imagen de una persona en una película exige la firma de un contrato de figuración. En España, el salario de la hora de producción depende obviamente de la productora. La jornada disponible varia, con carácter general, entre las 40 y los 80 euros. El figurante suele ser informado del contexto de la escena y ha de someterse a pruebas de luces. Mejor pagado es si, en determinadas situaciones, el extra sustituye al actor principal en escenas peligrosas.

En el cine español ya existe la profesión como figurante de quienes tratan de alcanzar por ese camino convertirse en actores. Y ha habido casos curiosos de personajes que luego fueron grandes figuras como Paco Rabal que eran simples electricistas hasta que fueron descubiertos. Otro caso llamativo es el de Emma Penella que empezó su carrera en el teatro como “doble de luces”, pero pronto pasó al cine, pese a que criticaban su tono de voz.

Así que ya se sabe, como en Vigo se rueda tanto cualquier sabe si puede salirle al paso una oportunidad. Ya he contado con humor que, dada mi amistad con Chano Piñeiro me regaló un libro con esta dedicatoria: “A Fernando Ramos, actos de carácter, pendiente de su oportunidad”.

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