Cuatro parroquias del área, entre las de alto riesgo de incendio

Dos en Porriño, otra en Salceda y una más en Arbo, entre las 26 de mayor peligro de fuegos forestales en 2025. En el municipio vigués desaparece la máxima alerta

Fotografía premiada del "dragón de fuego" en los incendios del Condado.
Fotografía premiada del "dragón de fuego" en los incendios del Condado. | Alberte

El Plan de defensa de incendios de Galicia aprobado este lunes no incluye este año tampoco en sus previsiones a ninguna parroquia de Vigo, ni siquiera Zamáns, al entender que ha superado el tiempo exigido sin fuegos forestales para quedar excluida de las Parroquias de Alta Actividad Incendiaria (PAAI). Pero, en cambio, sí aparecen cuatro del área metropolitana, dos en Porriño (Budiño y Pontellas) y otra en Salceda (San Xurxo de Sacos) y otra más en Arbo. A estas cuatro se añade en el norte de la provincia, a Dozón, en la comarca del Deza. En total, para este verano hay 26 zonas en toda Galicia que la Consellería de Medio Rural ha colocado dentro el PAAI. De ellas, la mayoría en Ourense, con 17 repartidas en especial por A Gudiña y A Mezquita, y otras 4 en Coruña, dos de ellas en Boiro.

En el PAAI de 2025 se incorporan al listado del año anterior dos parroquias, las de Requeixo, en el ayuntamiento ourensano de Chandrexa de Queixa, y Pontellas, en O Porriño. Salen del listado dieciséis parroquias, con el que el número total de PAAI en el año 2025 es de 26, y 24 de ellas repiten respecto del listado del año pasado. Así pues, la cifra total disminuye en 14 con respeto al 2024, en el cual se registraron un total de 40 PAAI.

Según la Ley de montes de Galicia las parroquias de alta actividad incendiaria son aquellas incluidas en zonas declaradas como de alto riesgo que, por el número de incendios forestales reiterados o por su gran virulencia, precisen medidas extraordinarias de prevención de incendios y de protección de los montes frente a los impactos producidos por ellos.

La explicación a esta mejoría en general y en Vigo en particular se encuentra en el descenso muy importante de focos durante los dos últimos años. En concreto, en el distrito forestal de Vigo-Baixo Miño se registraron las mejores cifras de la serie histórica durante los dos últimos ejercicios, tanto en el total de incendios forestales como en el de superficie. En 2023 hubo 59 fuegos en una superficie total quemada de 11,4 hectáreas, de las que 9,6 eran arboladas. En cambio, en 2017 hubo 155 incendios el distrito vigués, con 4.317 hectáreas de arbolado y otras 980 rasas, el doble de lo que ardió en toda Galicia en 2024.

Los que entran y los que salen

Según destaca la Consellería de Medio Rural, en las parroquias consideradas para el verano de 2025 como de Alta Actividad Incendiaria se realiza un seguimiento exhaustivo de cualquier actividad incluida en el territorio y se intensifican las actuaciones de vigilancia y disuasión. Asimismo, se lleva a cabo un control exhaustivo de las ayudas públicas concedidas y no se conceden autorizaciones extraordinarias para la práctica del pastoreo en los terrenos quemados.

En concreto, entran en el listado aquellas parroquias que tuvieron una media anual de siete incendios o más en los últimos cinco años. También se incluyen en el PAAI las parroquias que sufrieron dos fuegos forestales o más, mayores de 200 hectáreas en los últimos 10 años y en las que la superficie total media por incendio sea igual o superior a 9 ha en el mismo período, que es el caso de Porriño y Salceda de Caselas, donde ha habido una gran superficie quemada. Entrarían de nuevo en el listado PAAI aquellas parroquias que después de salir del listado tuvieran cualquier año una superficie total media por incendio igual o superior a 9 hectáreas y las que después de salir del listado padecieran cualquier año siete incendios o más.

En cambio, según las normas del plan aprobado por Medio Rural, salen del PAAI aquellas zonas rurales que durante dos años tuvieron un número de incendios igual o inferior a la media de fuegos por parroquia en Galicia de los años correspondientes. También desaparecen de las zonas de alto riesgo aquellas en las que durante dos años la superficie total media por incendio sea igual o inferior a tres hectáreas, lo que ha sucedido en el caso de Zamáns, que estuvo durante años como área de riesgo.

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