¿Cuáles son los árboles más antiguos y protegidos de Vigo?
De los incluidos en este catálogo natural singular, cuatro de ellos están situados en el Pazo de Castrelos, sin ser ninguno exclusivo de la comunidad gallega y con protección especial
Vigo cuenta con siete árboles pertenecientes al catálogo “senlleiro”, es decir, reliquias botánicas que, por su valor científico, cultural o didáctico, albergan condiciones específicas de mantenimiento y protección. De estos siete, cuatro pertenecen al Pazo de Castrelos-Museo Quiñones de León, un espacio donde se aglutina una vegetación histórica, además de sus jardines. Se trata de un camelio matusalén (Camellia Japonica L.), eucaliptos (Eucalyptus globulus Labill.), hayas (Fagus Sylvatica L.) y tulipanes (Liriodendron Tulipifera L.). Los otros tres se encuentran en enclaves importantes de la ciudad, como el Ombú (Phytolacca Dioica L.) en el IES Castro, Casuarias (Casuarina Equisetifolia) en la Alameda de Praza de Compostela y el clásico olivo (Olea Europaea L.) que preside el paseo de Alfonso XII.
La particularidad es que de todos ellos, ninguno pertenece a su hábitat natural. El camelio Matusalén es de origen japonés, los tulipanes, de América, las hayas proceden del Mediterráneo, las casuarias de la Alameda, australianas, el ombú es natural de Argentina, mientras que los eucaliptos del Pazo de Castrelos, primeros que llegaron a Galicia de la mano de Fray Rosendo Salvado, son originarios de Australia. El olivo, símbolo de la ciudad viguesa, prolifera en las zonas mediterráneas. Pese a ello, el nivel de conservación, dentro del programa de protección a los árboles singulares, es excelente, con medidas especiales para su conservación en una zona no proclive a su crecimiento.
De todos ellos, el ombú ha sido el último en entrar en este catálogo. Sucedió en el 2017 tras su solicitud y, con el apoyo del consulado argetino en Vigo, se confirmó tras demostrar la asociación cultural entre Galicia y Argentina a través del árbol.
En cuanto al área de Vigo, Redondela también cuenta con un gran número de elementos protegidos. Con también siete disponibles, proliferan las camelias, con dos especies en el Pazo Torres de Agrelo (Camellia Japonica L. y Camellia Sasanqua), así como la tuya gigante (Thuja Plicata) que también está situada en el pazo redondelano. En la Plaza Pública, la sobreira, o alcornoque mediterráneo (Quercus suber L.), pertenece al catálogo de árboles singulares desde 2021. El Pazo de Torrecedeira acoge el Calocedro (Calodrerus Decurrens), un árbol originario de Norteamérica que se sitúa pegado a la edificación histórica. El séptimo son unos bojs comunes (Buxus Sempervirens L.) que están situados en la isla de San Simón.
En total, Vigo y su área suman 25 árboles de categoría senlleira. Un pino araucano, una criptomeria y una secuoya roja en el Castillo de Soutomaior, un abeto de la conchinchina en el Pazo de Gondomar, un fresno de hoja estrecha en O Porriño, el pino de Alxán, en Salvaterra do Miño, el carballo de Portela, en Mondariz, el magnolio de Tabagón, los pinos mansos y las sobreiras de la Magdalena, en O Rosal, y las sobreiras do Faro, en Santa María de Oia.
En el año 2022 estaban en el catálogo gallego de árbores o formaciones senlleiras un total de 204 ejemplares, donde se valoraron características como la edad de los ejemplares, su estética, la relevancia cultural y la rareza en su distribución. Al pertenecer a este catálogo, las especies están especialmente protegida su integridad, así como tener un plan específico de protección, ya sean de propiedad pública como privada, con ayudas a su mantenimiento.
Este registro público, impulsado en el año 2007, consiste en una herramienta en constante actualización. La inclusión de estas especies se realiza a través de la Consellería de Medio Ambiente de la Xunta. Su primera lista ya incluyó seis de los siete árbores senlleiros que se encuentran actualmente en Vigo, teniendo que esperar diez años para una nueva incorporación. Un catálogo que contó en su creación con 106 árboles y 21 formaciones. La última entrada fue un nogal (Juglans regia L.) la localidad de Triastela, en la provincia de Lugo, que se sumó a los anteriores árboles senlleiros a finales de 2022.
No obstante, si no se cumplen los cuidados de los elementos naturales, ya sea por el paso de un temporal o por el empeoramiento de su salud, pueden ser descatalogados del registro. Eso sucedió con el falso ciprés de Lawson (Chamaecyparis lawsoniana) que se encontraba en el castillo de Soutomaior y que, por perder los valores que le dieron la incorporación, este árbol milenario de origen norteamericano dejó el catálogo.
El abuelo de la ciudad con cerca de 200 años
El árbol más representativo de la ciudad también es el más longevo. El olivo de Vigo, situado en la calle de Alfonso XII cuenta con casi 200 años. La historia, sin embargo, viene de más lejos, siendo ya descendiente de otro olivo plantado en el atrio de la iglesia de la Colegiata, allá por el siglo XII. En sus pies, protegido por una valla metálica, luce el lema de la familia en una placa de bronce acreditando la promesa que le hicieron los vigueses de “amor, lealtad y abnegación por la ciudad” en agosto de 1932. Figura en el escudo de Vigo, todo un símbolo de la ciudad.
Matusalén, una joya en Castrelos
Con más de 150 años instalado en el Museo Quiñones de León, el Matusalén de camelias japónica llegó a Vigo a través del Marqués de Alvedo, desde unos viveros portugueses, cuando ya contaba con más de 50 años. Tiene varios troncos y una copa que alcanza los 15 metros de diámetro. Dado se peso y fragilidad, descansa sobre andamios. Es la más antigua de Galicia, con más de 60 centímetros de diámetro en su tronco.
Su belleza y antigüedad fueron mérito suficiente para su inclusión en el Catálogo de Árbores Senlleiras de Galicia en el año 2007, a pesar de que Vigo cuenta con más camelias célebres, una en el jardín botánico situado en la entrada de la avenida que toma su nombre.
La Alameda más tropical
La casuarina o el piñeiro autraliano es nativo de los ambientes más tropicales, como Malasia o la Polinesia. Sin embargo, en la Alameda de la Praza de Compostela existen dos ejemplares muy vigorosos, de casi veinte metros ambos y un tronco de dos metros y medio. La Alameda, jardín céntrico de la ciudad, se creó en el siglo XIX, aunque ya no cuenta con álamos. En cambio, ambas casuarinas datan de hace más de 120 años, siendo una de las protegidas en el pulmón del centro de la ciudad.
Herencia de Frei Rosendo
El Jardín del Museo Quiñones de León alberga quince ejemplares en su parte posterior, que forman una doble alineación de magnífica arquitectura y buen estado de conservación, con sus copas unidas por la cercanía de sus ramas. Son los más antiguos de Galicia, traídos por Frei Rosendo Salvado en 1872 y plantados en las inmediaciones del pazo. Natural de Australia, cuentan con una altitud de 50 metros, troncos de entre 4 a 8 metros y una copa máxima de 28 metros de altura.
El más autóctono del país
El crecimiento de la haya va ligado a un suelo húmedo, por eso proliferan en Europa. No tanto en la península ibérica. Por ello el ejemplar que existe en el Pazo de Castrelos es de gran importancia, con más de 100 años de antigüedad y una altura que alcanza los 50 metros. Su existencia data de finales del siglo XIX, cuando la conversión de la antigua Finca de la Marquesa en jardín, y es una de las atracciones naturales más importantes del exterior del museo. Además, sus semillas son comestibles.
Símbolo de Estados Unidos en Castrelos
El tulípero instalado en el Pazo de Castrelos es una gran herencia de los Estados Unidos, donde es un símbolo en ciudades como Indiana, Kentacky o Tennessee. Fue plantado a mitad del siglo XIX y, por el campo visual y su atractivo, es una de las piezas más codiciadas del jardín vigués. Con un tronco de más de 6 metros, y 35 de altura, su ubicación al lado del estanque de patos, es centro de atención de todas las miradas.
Durante el verano asoman las flores en el extremo de las ramas color amarillo-verdoso, también de gran vistosidad para los visitantes. Estos árboles pueden vivir en las orillas de los ríos y territorios húmedos y, aunque resiste mal los vientos, este ejemplar vigués es bastante robusto.
El último en ser árbol “senlleiro”
Situado en el IES O Castro, entró en el catálogo en 2017. Tiene una altura de 15 metros, un perímetro en la base de 7,60 metros, y una superficie de copa de casi 300 metros cuadrados. Nativo de Argentina, donde se le conoce como el árbol sombra o el árbol gaucho, se descubrió con los trabajos de construcción y urbanización del instituto, cuya aparición modificó toda la obra para su preservación.
Se dice que un indiano de Argentina lo trajo a finales del siglo XIX, y es utilizado para varias actividades educativas. Un símbolo del centro, que necesitó de una recogida de firmas, con nombres como Luis Tosar o Manuel Rivas para entrar en el catálogo "senlleiro".
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