La crisis de la vivienda castiga a los Erasmus vigueses
Universidad
La precaria situación del mercado habitacional obliga a cada vez más estudiantes que se van de estancia por Europa a alquilar apartamentos vacacionales
La crisis del mercado de la vivienda no afecta sólo a España. Lo están comprobando de primera mano estudiantes que se fueron a principio de curso a otros paises europeos a pasar uno o dos semestres con el programa Erasmus. La poca oferta que son capaces de encontrar en el mercado de alquiler está a precios prohibitivos ya no sólo para estudiantes, sino para cualquier persona con un sueldo promedio y cada vez más jóvenes que se van de Erasmus tienen que acudir a la oferta de la vivienda vacacional (principalmente, Airbnb) para poder estudiar en ciudades como Roma o Milán.
Es el caso de Adriana, una viguesa que estudia el grado en Gestión Industrial de la Moda en la Universidad de A Coruña. Su idea era compartir piso con otros tres amigos en Milán para poder afrontar los gastos con mayor facilidad. Lo que no se esperaba cuando empezaron a buscar alternativas eran unos precios completamente prohibitivos: “Vimos pisos en varias ubicaciones, pero todos tenían precios altísimos de 3.000 a 4.000 euros para cuatro personas. El problema principal era que para entrar nos pedían 9.000 euros o incluso más como fianza”, explica la joven estudiante.
Fue entonces cuando decidieron dividirse y buscar algo para dos personas. Sin embargo, el problema seguía siendo el mismo: “Pedían fianzas altísimas para entrar en un piso en el que como mucho estaremos seis meses”. Al final terminaron por buscar alternativas en Airbnb y encontraron un piso pequeño que el dueño alquila a largas estancias por 1.300 euros al mes: “Tiene baño, cocina con salón y una habitación bastante grande con dos camas. Es casi como si compartieses residencia”, cuenta Adriana, quien también lamenta que “la beca Erasmus apenas nos da para cubrir dos meses de alquiler”.
Aldara y Nora, estudiantes viguesas de Lenguas Modernas y Psicología en la USC, se encontraron con el mismo problema en Roma. “El momento de buscar piso fue muy estresante”, cuentan, ya que contactaron con muchas personas a través de “todo tipo de plataformas” sin encontrar nada que se ajustara a su presupuesto. Así, a través de conocidos que habían vivido esta experiencia antes, dieron con el portal ‘Spotahome’, una plataforma de alquiler de media y larga estancia que se está convirtiendo en el método favorito de encontrar habitaciones para los Erasmus. “Fue un salto de fe porque sólo dejaba pagar por adelantado y no puedes contactar con el casero directamente, pero nos fiamos porque ya la habían usado conocidos”, explican. Aunque se trata de un piso “pensado para una persona”, indican que es muy acogedor y, lo más importante, está dentro de su presupuesto: algo menos de 1.000 euros al mes.
La UVigo apoya a sus estudiantes de intercambio
Las universidades son muy conscientes de la situación que están viviendo muchos alumnos a la hora de encontrar alojamiento en sus destinos Erasmus. Así lo indica la vicerrectora de Estudiantes y Vida Universitaria de la UVigo, Dolores González, en declaraciones a este periódico: “La UVigo realiza un seguimiento próximo a través de los tutores de destino, que acompañan al estudiantado a lo largo del proceso y conocen de primera mano las característica y necesidades de cada ciudad de destino”.
En este sentido, González apunta que la realidad de la vivienda es “muy diferente según el país y la ciudad”, ya que en lugares como Varsovia o Paderborn (Alemania), “nuestro alumnado no suele encontrarse dificultades relevantes para conseguir alojamiento”. Pero hay otros puntos de Europa, como las grandes ciudades de Italia, “donde existe una mayor presión sobre la vivienda”, una circunstancia que, aunque ajena a la universidad, “también afecta al estudiantado local y dificulta la organización de algunas movilidades internacionales”.
La vicerrectora asegura que desde la UVigo “facilitamos información sobre las opociones de alojamiento disponibles, ponemos al alumnado en contacto con los recursos de nuestras universidades socias y recomendamos iniciar estas gestiones con la mayor antelación posible”. Esto les permite detectar dónde hay más dificultades y orientar la búsqueda de alternativas.
Contenido patrocinado
También te puede interesar