El crematorio de mascotas vigués incinera 2.000 al año
Cremandogal abrió hace 8 años ante la ausencia de tanatorios para animales en la provincia, donde actualmente hay dos
Cremandogal es el único tanatorio y crematorio para animales en Vigo y uno de los pocos que hay en Galicia. Atiende a una media de 2.000 mascotas al año para su incineración, que puede ser individual o colectiva. La inmensa mayoría son de perros y gatos, pero también reciben cobayas, conejos, tortugas, hurones, chinchillas, lagartos -como camaleones o gekkos- y aves, entre ellas loros, agapornis o cacatúas.
Esta empresa funeraria de mascotas ofrece servicios de cremación -individual y colectiva- sala de velación, recogida y transporte del animal en el domicilio particular o en la clínica veterinaria y urnas y accesorios. Belén Abalde es el ‘alma mater’ de la empresa. “Esta idea surgió como una oportunidad de negocio porque era un nicho de mercado que no estaba explotado por aquel entonces y yo tenía una necesidad de ayudar por lo que había pasado”, relata acerca de la pérdida de su perrita Trufa. “Me, líe la manta a la cabeza y hasta hoy”.
Ocho años después de abrir las puertas, Cremandogal recibe a diario a personas que quieren dar a sus mascotas una despedida digna. “Exactamente igual que con humanos". “Ofrecemos la posibilidad de asistir a la cremación, pero esto es algo que solo quiere una minoría, la mayoría prefiere evitarlo y es muy respetable, como también lo es que no quieran quedarse con ningún recuerdo físico", indica la gerente.
Las incineraciones pueden ser individuales, en las que se entregan las cenizas a los dueños; o conjuntas, que se realizan junto con otros animales y en este caso no hay opción de recibir las cenizas. Las instalaciones cuentan con una sala de velación “para que aquellos que lo deseen puedan velarlos en un espacio íntimo acogedor”. “Es algo breve, unos 15 minutos previos a la cremación. Aquí también hay para todos los gustos, gente que no quiere y gente que sí porque lo ven igual que si despiden a un ser querido".
La entrega de cenizas se hace en urnas de madera cien por cien reciclables fabricadas en Zamora por la firma Urnas Sotomayor. “A mayores les damos un detalle de regalo como es una huella de la mascota impresa en el recipiente que simboliza la huella que el animal deja en el corazón de sus dueños y también un bote de cristal con un mechón de pelo”. También les entregan un sobre con el certificado de la cremación y una carta mostrando nuestras condolencias. “Es una muestra de cariño, la gente nos los agradece”, cuenta Abalde, que recuerda cuando ella tuvo que despedir a su perra. “Para realizar este trabajo hay que tener empatía y entender lo que significa el dolor por la pérdida de un ser querido como puede ser un animal y ayudar a sus dueños a superar este trance y el último adiós”.
Todos estos servicios cuentan con tarifas que van desde los 77 euros hasta superar los 400.
Belén Abalde se dedicaba al mundo de las artes gráficas en el negocio familiar, la imprenta viguesa Ribalde, y anteriormente estuvo al frente de una academia de idiomas. Fue en 2016 cuando constituyó Cremandogal, que abrió sus puertas un año después en Rúa do Gandarón, Lavadores. En aquel momento era el único y crematorio y tanatorio para animales en la provincia de Pontevedra, donde actualmente hay otro en O Porriño, PIP Galicia.
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