Un creador de redes de consumidores responsables
LA NUEVA AGRICULTURA
Carlos Rodríguez lidera el proyecto Ekohuerta en el que reúne a pequeños productores con los destinatarios finales
Lleva doce años dedicado a la agricultura biológica y a la creación de redes de distribución y de cooperación entre pequeños productores y consumidores. Un periplo en el que también fue impulsor de las primeras ferias ecológicas del sur de la provincia en las que tenían cabida los productos del campo, la artesanía y talleres en los que aprender la importancia del medio, del consumo responsable y de los saberes ancestrales. Hoy en día, Carlos Rodríguez, más conocido por todos por Ekohuerta, su proyecto vital y de crecimiento personal al que dedica la mayor parte de su tiempo y energía, cuenta con un extenso grupo de consumidores unidos por “la misma idea de lograr una mejor calidad de vida gracias a la alimentación y la nutrición”. Algo que consiguen “con los productores que colaboran con nosotros, todos ellos comprometidos con la producción ecológica y sin químicos”, asegura desde su huerta en Ponteareas.
Los primeros cultivos los llevó a cabo en la terraza de su piso que se convirtió en poco tiempo en una casa con terreno. Eran mil metros cuadrados que se han convertido en ocho mil, de los que dos mil se encuentran ya en plena producción mientras se dedica a preparar el terreno restante. Pero quizá lo más importante en este viaje vital de Carlos Rodríguez es que su apuesta por una alimentación sana y el cultivo de sus propios alimentos le permitió superar los problemas de salud derivados de estar en silla de ruedas tras un accidente que le afectó a la médula. Desde entonces, y gracias a su apuesta por lo natural e investigar nuevos caminos, “puedo decir que no dependo de medicamentos ni de químicos y que he mejorado mi estado de salud”.
La pandemia
La pandemia supuso para este proyecto un verdadero empujón. “La gente empezó a comprar más por internet y a buscar productos naturales que potenciasen su salud y defensas, por lo que aumentaron los grupos de consumo”. Un sistema que a su vez benefició a los productores que colaboran con Ekohuerta, que encontraron así una forma de llegar al consumidor final sin los problemas derivados de las restricciones impuestas por el covid. Y es que uno de los objetivos de Carlos es “crear redes de colaboración”. Por ese motivo, algunos de sus actuales proveedores empezaron bajo el ala de este proyecto novedoso que apuesta en lo colectivo y el consumo consciente y de proximidad.
Entre estos colaboradores se encuentran conserveras con sede en Vigo que cuentan con líneas de productos ecológicos, productores de miel de comarcas como el Condado, huertas del Baixo Miño o las cervezas artesanas de moringa y bayas de goji surgidas en Ponteareas y que ya llegan a varios establecimientos de hostelería del área de Vigo gracias a esta red de apoyos y contactos en los que se ha convertido con el paso de los años este proyecto colaborativo y ecológico.
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