El controvertido rescate del “Ivy”
Biólogos y ecologistas alertan del peligro medioambiental que supondría la extracción del pecio que inició tramitación
Ecologistas, submarinistas profesionales y científicos alertan del impacto de que puede tener la extracción del pecio del carguero “Ivy”, hundido al sur de las islas Cíes. El inicio de los trámites para la operación, llevados a cabo por la Comandancia Naval viguesa, en nombre del Ministerio de Defensa, salió publicada el pasado 28 de mayo en el Boletín Oficial del Estado (BOE) y desde entonces movilizó en su contra a distintos colectivos. La solicitud de rescate y extracción corre a cargo de la empresa valenciana Técnica Administrativa Financiera SL, y según publica el BOE, fue presentada por su representante legal, Álvaro Carrasco Martínez.
El “Ivy”, con miles de toneladas de mineral de hierro como carga, carguero “Ivy” encalló el 30 de enero de 1976 cerca de las Islas Estelas, al sur de Cíes y frente a las costas de Baiona. En el naufragio murieron cuatro de los más de una treintena de tripulantes y el casco del buque fue dinamitado para evitar riesgos para la navegación.
Los restos del carguero, salvo parte del casco que fue retirado en su momento, permanecieron en el lecho marino y, con el paso de los años, se han convertido en un arrecife artificial, refugio de especies animales y vegetales, y se ha mimetizado con el fondo del mar. Pero ese pequeño hábitat en equilibrio puede verse alterado, alertan los expertos, si prospera la petición realizada para extraer los restos.
Así lo cree el catedrático del departamento de Ecología y Biología Animal, e investigador del CIM de la UVigo, Mariano Lastra, que explicó a Europa Press que el pecio del “Ivy”, al igual que otros que llevan décadas hundidos, es ya un arrecife artificial, y su retirada “sería un pequeño-gran desastre”.
En la misma línea, Xandro García, biólogo marino y miembro del colectivo ecologista Adega, alertó sobre el perjuicio que tendría la retirada del pecio en las especies asentadas en la zona. Después de 50 años hundido, el “Ivy” es un arrecife mimetizado con el fondo y “no tiene sentido desde el punto de vista ecológico” retirarlo. Además, remarcó que sería conveniente un informe ambiental previo para valorar las consecuencias de esa operación e insistió que, al margen del valor ecológico, los pecios se convirtieron desde hace años en elementos de interés para submarinistas profesionales y de atracción para cierto tipo de turismo.
“No compensa la destrucción”
Al respecto, el responsable de Buceo Islas Cíes, submarinista desde hace un cuarto de siglo y buen conocedor del pecio del “Ivy” y de los fondos marinos de la Ría, Iñaki Ferreiro, alertó de que “beneficio no merece la pena, por la destrucción que se va a llevar a cabo”. Ferreiro cuestionó la rentabilidad de esa operación y los cálculos sobre el mineral que se podrá extraer y su valor (algunas fuentes apuntaban a unos 3 millones de euros). “No creo que haya tantas toneladas como creen, y la forma de extraerlo es costosa”, indicó.
Este submarinista experto lamentó que se priorice el beneficio económico sobre el valor patrimonial o ambiental del “Ivy”, donde hay “un equilibrio” tras medio siglo de colonización de animales y plantas marinas. Además, también advirtió de que los movimientos en ese fondo pueden liberar contaminantes hacia la columna de agua y las corrientes pueden desplazarlos.
Cerca de la zona hay polígonos de bateas, hay áreas dependientes del turismo y "ese riesgo está ahí", puntualizó, y reconoció que no es habitual la retirada de pecios, salvo en casos en los que los naufragios han sido recientes o haya riesgo de contaminación. En todo caso, de restos que lleven medio siglo en el fondo marino, “no se conocen” otras operaciones de extracción recientes llevadas a cabo en el entorno de la Ría de Vigo.
150 pecios localizados y miles documentados
La riqueza patrimonial y arqueológica de Galicia en el continente se extiende también a los fondos marinos, según explicaron los arqueólogos de la Xunta, Ángel Carreira y Miguel San Claudio. Desde el punto de vista arqueológico, y en base a las referencias establecidas por la Unesco, el interés patrimonial de un buque hundido se establece a partir de los 100 años, es decir, tendrían interés patrimonial en la actualidad los pecios de naufragios anteriores a 1926, y la Ley de Patrimonio Cultural de la Xunta establece el margen temporal en 1901, por lo que el “Ivy” no cumple esos requisitos. No obstante, hay restos de hundimientos posteriores a esas fechas con interés histórico, y han puesto como ejemplo los submarinos hundidos durante la Segunda Guerra Mundial. En el caso de las costas gallegas, el departamento autonómico de Patrimonio tiene localizados y comprobados unos 150 barcos o restos de barcos hundidos de interés, pero hay referencias documentales a miles de navíos. La mayoría no han podido ser localizados, otros están en zonas profundas de difícil acceso y gran parte de ellos, con toda probabilidad, desaparecieron, al ser embarcaciones construidas en madera u otros materiales que se degradan con el paso del tiempo y el efecto del agua del mar. Con todo, algunos restos metálicos y cerámicos sí han podido ser recuperados.
El Reglamento de Extracciones Marítimas aprobado por Real Decreto en 2020 establece que corresponde a la Armada el ejercicio de competencias en este ámbito, y en él se regulan las operaciones de exploración, rastreo y localización de buques y su extracción. Las solicitudes deben presentarse ante el Almirante Jefe del Estado Mayor de la Armada, identificando al solicitante y el barco.
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