El control policial de la venta de oro permite resolver robos
Los agentes de la Comisaría de Vigo realizan inspecciones periódicas en tiendas de compra y venta en busca de joyas sustraídas, con el precio del metal noble al alza
En apenas 15 días, la Policía Nacional ha conseguido esclarecer dos robos de joyas, uno en un centro residencial y otro en una vivienda, donde la sospechosa trabajaba como cuidadora. El control y vigilancia que los agentes de la Comisaría realizan sobre la compra y venta de oro y alhajas de segunda mano en establecimientos autorizados está muy ligado a la resolución de este tipo de sustracciones.
Tal y como confirmaron fuentes policiales, dichos controles se hacen de forma periódica, al margen de cuándo se interpongan las denuncias.
Con el precio del oro al alza, y, tras haber alcanzado máximos históricos al inicio del año, este metal noble se ha posicionado en objetivo prioritario de los delincuentes.
Los establecimientos dedicados a esta actividad colaboran con la Policía, al estar obligados a registrar la identidad del vendedor y la procedencia de las piezas. Los agentes, en sus inspecciones comprueban las transacciones y revisan con sus bases de datos de denuncias sobre joyas sustraídas.
El Grupo Operativo UDEV Robos de la Comisaría Local de la Policía Nacional es el encargado de revisar los contratos de compraventa de joyas y materiales preciosos. Gracias a esta labor el pasado día 11 se pudo detectar a una mujer que estaba vendiendo piezas que coincidían con objetos denunciados como sustraídos en viviendas donde ella prestaba servicios. Es la última detención realizada y sobre la que informó ayer la Comisaría. En varios establecimientos de compraventa se localizaron cinco anillos de oro valorados en 3.200 euros; además de dos pares de gemelos tasados en 700 y 1.200 euros, un pendiente de oro de 450 euros y una cadena cuyo valor asciende a 2.200 euros, piezas que fueron recuperadas y reconocidas por sus propietarios.
Detenida una cuidadora de mayores
A raíz del hallazgo de estos contratos de compra y venta de joyas, los agentes lograron relacionar la actividad laboral de la presunta responsable de las sustracciones con los hechos delictivos. Así, la Policía detuvo a la mujer, investigada por llevarse joyas en domicilios donde trabajaba asistiendo a personas mayores. Según fuentes de Comisaría, la detenida aprovechó sus labores de cuidado y limpieza para apropiarse de diversas alhajas por más de 7.000 euros, siendo investigada por los delitos de hurto y estafa.
De momento, la Policía le atribuye la sustracción a una de las víctimas que reconoció las piezas recuperadas por los agentes, pero la investigación continúa para tratar de localizar a otras posibles víctimas.
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