Illa, premiado por Zona Franca: “El país respondió como debía ante la pandemia”

SALVADOR ILLA Exministro de Sanidad, secretario del PSC

Salvador Illa, líder del PSC
Salvador Illa, líder del PSC

Es probablemente Salvador Illa (1966, Barcelona) uno de los políticos españoles más conocidos tras su etapa al frente del Ministerio de Sanidad, que abandonó hace unos meses para hacerse cargo de la dirección del PSC y como candidato a la Generalitat. Fue la fuerza más votada, como Ciudadanos en las anteriores, pero ha pasado a la oposición. Este jueves recibirá en Vigo el Premio Ardán que concede el Consorcio Zona Franca. Según reconoce está muy agradecido.

¿Cómo alguien como usted, licenciado en Filosofía, acaba de ministro de Sanidad?

Acabo en Sanidad por mi pasado de servicio público en la política y gestión pública. Mi trayectoria me llevó al PSC y el presidente del Gobierno decidió contar conmigo para esa cartera de Sanidad que acepté. Luego vino la pandemia y allí me cogió.

¿No es demasiado pequeño el Ministerio de Sanidad para afrontar una crisis así?

No, porque los acontecimientos extraordinarios obligan a reacciones extraordinarias y es lo que hizo el Gobierno de España con el estado de excepción. A la pandemia nos enfrentamos con un órgano de funcionamiento con reuniones diarias con mi equipo y la toma decisiones de compartidas. Nuestro sistema de gobernanza tenía los mecanismos para enfrentarnos a la magnitud de lo que teníamos enfrente. Así lo hizo el conjunto del país, las comunidades, los ayuntamientos, la sociedad civil, las empresas, sindicatos, todo el mundo reaccionó como debía ante la magnitud de la pandemia que se nos vino encima.

¿De la pandemia se pueden extraer conclusiones filosóficas, ha cambiado nuestra filosofía de la vida o solo ha sido un paréntesis?

Esto ha tenido repercusión en la forma en que se veía el mundo. De entrada es una cura de humildad, de nuestra vulnerabilidad, nos aleja de posturas arrogantes y nos obliga a reconsiderar muchas cosas y poner en valor los servicios públicos. A nadie se lo ocurrió pensar que la respuesta era de la privada, sino de lo público, hay cosas que por más poder y dinero no puedo resolver solo, sino juntos. Todavía la pandemia no la podemos dar por superada, y eso obliga a la solidaridad forzosa. Y hay más cosas en otros ámbitos, como el papel de la ciencia, la industria, la sociedad, la necesaria cooperación o la lealtad entre la administración.

¿Le molestan los negacionistas?

La verdad es que sí, me parece que la evidencia científica es innegable, una pandemia exige una solidaridad forzada, la vacunación me afecta a mí y a mi prójimo, hay que ser muy exigente consigo mismo y con el que está al lado. La ciencia no es infalible, porque va acumulando conocimientos, pero hay que seguir las recomendaciones.

¿Cómo se sintió y vivía lo peor de la pandemia?

Con mucha intensidad, tuve pocos espacios para dar rienda suelta o escuchar soluciones o reflexionar, era un ritmo trepidante, con intensidad, pegado a mi equipo, compartiendo con el gabinete las decisiones de la mejor forma que podíamos y sabíamos. Lo más difícil era tomar decisiones con información incompleta, no había certezas, y decidir sin certezas era la mayor complejidad que había que manejar. Fue muy duro, actuamos con la ciencia, dando rendición de cuentas y razones.

Ahora usted está en el Parlamento de Cataluña. ¿Cómo el constitucionalismo se ha dejado ganar por el independentismo? ¿Qué le pasó a la sociedad catalana?

Hay que poner en contexto Cataluña en la segunda década del siglo XXI: de 2010 a 20 tras la gran recesión de 2008, que da pie a populismos, que buscan la confrontación, soluciones mágicas a problemas complejos, hago un muro en Estados Unidos y resuelta la inmigración, salgo de la UE y arreglo el Reino Unido… y en Cataluña fue un planteamiento secesionista, que fracasó, con momentos de dificultad. La gran lección de esto es que hay espacio para todos: nuestro sistema permite defender lo más conveniente, los que quieran la separación pueden, pero no romper las normas de juego y convivencia: fuera del Estado de derecho solo hay caos. Lo único viable para estas diferencias es el diálogo, lo que reclamo entre catalanes. No se ha dado nunca hubo una mayoría a favor de la secesión, habría sido peor. Pero hay una parte importante que siente que España no les satisface. El PSC está contra la secesión e independencia, que es malo para todos, y trabaja para defender una Cataluña con personalidad política, contribuya a mejorar España y Europa.

¿Era inevitable el indulto a los presos del Procés, que ni siquiera pidieron?

Era inteligente y ha funcionado bien, era a favor de la concordia y que nos reencontremos. Los meses transcurridos atestiguan que fue una decisión valiente, asentada, del presidente de Gobierno.

¿Habrá algún día un referéndum en Cataluña?

Referéndum si es para un acuerdo sí, para una ruptura no lo habrá, no lo vamos a defender, basta de divisiones, hay que unir a través de acuerdos a la sociedad catalana, si hay un acuerdo entre todos, votarlo podría ser sensato. Someter a votación una ruptura sería un error monumental y los socialistas lo vamos a combatir.

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