La conflictividad aumenta en las calles de Vigo con 585 protestas el último año
El número de manifestaciones duplica a las registradas antes de la pandemia. El conflicto de Vitrasa y las movilizaciones por Palestina en cabeza, seguidas por protestas laborales, de sanidad, educación, violencia de género, vivienda y Venezuela
Vigo se vuelve a echar a la calle para protestar. Según datos de la Subdelegación del Gobierno, en 2024 la ciudad albergó un total de 585 manifestaciones, un 7% más que hace dos años. En 2022, Vigo había contabilizado 544 protestas, más que Lugo y Ourense juntas. Ahora, roza las dos diarias, pero no alcanza los años más duros, vividos en 2012 y 2013, cuando la ebullición de la ciudad llegó a acoger más de mil en 2013 y 767 en 2012.
La historia de las movilizaciones en Vigo en los últimos años fue de relativa moderación aunque, tras la pandemia, los números se encuentran al alza. Tras los años convulsos de 2012 y 2013, la protesta callejera rebajó un poco sus cifras hasta los 420 en 2015, y los 363 en 2016. Esta tendencia descendente también se notó en 2017, con 325, y pese a un pequeño repunte en el año 2018 (553), en año prepandémico fue el de menor actividad, con 314. De todas forma, siguió siendo una de las ciudades con mayor actividad de Galicia, y una de cada cinco manifestaciones se realizaron en la ciudad viguesa. El confinamiento de 2020 y su efecto al año siguiente redujo la actividad al máximo. En ese periodo de tiempo apenas se alcanzaron las 350, la mayoría en el segundo año. Una reducción de 200 con respecto a 2024. Sin embargo, en 2022 se volvió a recuperar el activismo en la calle y se contabilizaron 544 protestas.
En 2024, las más reiteradas han sido por motivos puntuales, lejos de las clásicas que abogan por la mejora de servicios como la sanidad, la educación o la vivienda. Vitrasa, con 41, volvió a ser el tema que más estuvo en la calle por un convenio digno para los trabajadores. La solidaridad con el pueblo pelestino se sitúa en segunda posición, con 33, la mayoría de ellas convocada por la Plataforma Galiza con Palestina. Las manifestaciones laborales fueron un total de 29 en todo el año, con diversas pretensiones en varios sectores: desde la denuncia a la precariedad en el trabajo hasta reivindicar más medidas para evitar accidentes laborales o erradicar el acoso.
Sanidad, la que más afluencia suele movilizar año a año, tuvo hasta 22 movilizaciones. Prácticamente en su totalidad, exigiendo mejoras en la sanidad pública y evitar la política de recortes en favor de la atención privada. El sector de la automoción, fundamental en Vigo, vivió en 2024 un total de 16 protestas para evidenciar la crisis en la comunidad autónoma. Llamativo que las manifestaciones para exigir un cambio de paradigma en Venezuela fueron similares a las registradas para abolir la violencia de género, con 47 mujeres asesinadas en España en el 2024. Las enfocadas en el país latino reivindicaban la aceptación de Edmundo González como presidente electo, la repetición de los comicios presidenciales y las violaciones de derechos humanos en el país, mientras que el 25 N tuvo coincidiendo en el mismo día hasta 8 protestas de diferentes colectivos. Pensiones y vivienda, con 14 y 10, son otros de los motivos más recurrentes, exigiendo la defensa de un sistema público de pensiones e instando a vivienda a los sintecho y a los afectados por el incendio en Alfonso X.
Exigir la marcha de un cura o pedir un campo de béisbol
Las protestas, en su mayoría, se centran en temas relacionados con ámbitos laborales, sanitarios, residenciales o humanitarios. Pero otros, más minoritarios, han servido para reivindicar una serie de solicitudes concretas. En San Miguel de Oia, María Nuria Rouco realizó hasta tres concentraciones para exigir al cura de la parroquia viguesa su marcha tras continuas faltas de respeto a los feligreses. El equipo Trasnos, por su parte, realizó una reunión para exigir la construcción de un nuevo campo de béisbol para desarrollar el deporte, una vez fue anulado en 2016.
Otras manifestaciones curiosas fueron la movilización por bloqueo realizado en Cuba por Estados Unidos, exigir el alto al fuego en Oriente Próximo o la reivindicación del papel de Concepción Arenal en el día de su cumpleaños. La primera del año fue el 4 de enero, por el desbloqueo de un convenio laboral.
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