Un conejo vigués, entre los más longevos del mundo

Kenickie va camino de los 14 años. Es un conejo doméstico de la raza belier que hace historia por su avanzada edad. “Recibió muy buenos cuidados", señala su veterinario

Kenickie con su dueña Lucy y su veterinario Juan en la clínea Vetia, en Navia.
Kenickie con su dueña Lucy y su veterinario Juan en la clínea Vetia, en Navia. | J.V. Landín

Kenickie es un conejo doméstico vigués que en pocos meses cumplirá 14 años. Su raza es la belier, que tiene una esperanza de vida de entre 6 y 8 años, pudiendo llegar a los 10 en el mejor de los casos. Así que lo de este animal es de récord y estaría entre los más longevos a nivel mundial dentro de su variedad. Su veterinario Juan lo confirma, alucinando con su “buen estado de salud, pese a la avanzada edad que tiene”. “Desde luego, de los que yo he tratado, es el mayor con diferencia”, cuenta el responsable de la clínica Vetia, en Navia, adonde Kenickie acude para tratar un problema de ulceraciones en los ojos. “En los últimos meses, viene y va con cierta frecuencia, pero quitando eso, está bien”. “La clave está en los buenos cuidados que recibió y que sigue recibiendo por parte de sus dueños a través de una buena alimentación a base de heno principalmente y una correcta actividad. Vive en un estado de semilibertad, que es muy beneficioso, y acude a las revisiones veterinarias, algo fundamental", indica el profesional.

Le acompaña su dueña Lucy, su fiel cuidadora desde que llegó a casa en 2011. “Desde pequeña siempre me habían gustado los conejos y en ese momento quería tener una mascota, así que me informé y decidí hacerme con uno. Lo que nunca pensé es que iba a estar tantísimo tiempo conmigo. Es una suerte”. “Ahora es muy mayor, hay que estimularle algo para que salga de la jaula e interactúa mucho menos, pero ahí está y nos hace mucha compañía”. “Si uno decide tener una mascota, tiene que ser responsable y darle la mejor vida posible. Kenickie vive como un marqués”.

Bebe agua mineral embotellada y se alimenta de heno, aunque también algo de pienso y poca fruta. “Loquea por los plátanos, manzanas y naranjas y no le gustan nada las zanahorias”, cuenta su dueña, que reconoce que los inicios no fueron fáciles. “Fue un proceso largo y con mucha paciencia, enseñándole que para comer, beber y hacer sus necesidades tenía que entrar en la jaula que siempre está abierta para que pueda moverse por casa. La libertad de movimiento es importante para no desarrollar patologías y también que viva en un entorno estable, sin cambios, así que cuando viajo siempre hay alguien que viene a casa". “La peor parte es la gran cantidad de pelo que suelta, hay que limpiar a diario”.

El animal vive en un estado de semilibertad, clave en su longevidad.
El animal vive en un estado de semilibertad, clave en su longevidad.

En estos casi 14 años Kenickie no tuvo problemas de salud graves, excepto en una ocasión que tuvo que pasar por quirófano para cortarle un trozo de la vejiga. “Salió adelante como un campeón cuando tenía siete años, pensaba que ya serían sus últimos días de vida, como es habitual en esta raza y ya ves. Todo el mundo alucina con la edad que tiene”. “Si no conoce, es muy desconfiado, pero cuando coge confianza se deja acariciar, es muy cariñoso y se acerca a saludar”. “Aprendió él solo a subir a la cama, al sofá y abrir las puertas. Tuvimos algún que otro disgusto cuando le daba por morder cables, los mandos de la televisión y de la videoconsola y el pelo de las alfombras. Hasta hace muy poco aún lo hacía, ahora menos, ya es un ancianito".

Animal de récord

Según el Libro Guinnes de los Récords, Flopsy fue el conejo más longevo del mundo. Vivió 18 años y 10 meses en Australia y era de raza salvaje. El caso de Kenickie -nombre en homenaje al personaje de la película Grease- también hace historia y su dueña espera poder celebrar su 14 aniversario en octubre. “Me haría ilusión, la verdad. Soy consciente de que no va a durar eternamente, pero estoy muy orgullosa de él, es un miembro más de la familia”.

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