“La conciencia europea está en jaque por la polarización”
El profesor Rodríguez Lago advierte que el declive del europeísmo dificulta la supervivencia del Estado de bienestar
Más allá de las crisis económicas, la Unión Europea se enfrenta hoy a un reto aún mayor: la desaparición de su propia razón de ser. El doctor y profesor José Ramón Rodríguez Lago, especialista en la figura de Salvador de Madariaga, hizo frente ayer a esta y otras cuestiones en el coloquio “Qué haría hoy Salvador de Madariaga por nuestra Unión”, desarrollado por la Asociación de Federalistas Europeos en Galicia en el Centro de Visitantes de las Islas Atlánticas. El docente de la Universidad de Vigo advierte cómo la base racional sobre la que se construyó el continente está siendo sustituida por la desinformación y la polarización: “El proyecto europeo nació desde una óptica totalmente diferente, que era precisamente reducir sentimientos, serenar y transmitir ideas para ver a qué tipo de acuerdos podíamos llegar. Hoy, la deslegitimación sistemática de las instituciones es peligrosísima para todos porque, al final, si no las tenemos, los ciudadanos nos quedamos solos ante los ogros. ¿Y quiénes son? Grandes empresas tecnológicas con una capacidad de decisión y de manipulación enorme que quieren que acabemos siendo siervos feudales”.
Para contextualizar este desafío, Rodríguez Lago recuperó el legado de Salvador Madariaga como el gran arquitecto de la identidad comunitaria, recordando que su legado persiste en su extraordinaria capacidad para leer cada época: “Si Madariaga es una figura importante es porque es el gran inspirador de la conciencia europea. Él decía que no podemos crear instituciones de manera artificial si no existen ciudadanos concienciados con una idea común”. Capaz de adaptar su pensamiento a cada contexto histórico, Madariaga pasó de un idealismo pacificador antes del conflicto mundial, a un pragmatismo realista en la posguerra, puesto que él mismo era consciente de que un pacifismo “ingenuo” no valía dentro de las sociedades democráticas. Frente a este clima euroescéptico, el doctor Rodríguez Lago lo tiene claro y llama a una reconfiguración urgente del espacio común: “El proyecto europeo como tal tiene que readaptarse, ya no puede seguir viviendo del eco del pasado. Trabajar por la conciencia es muy importante; no hay que ser ingenuos, pero hay que hacerlo porque es la única manera que tenemos de seguir apostando por una sociedad mejor, en la que podamos seguir disfrutando de ciertas libertades y de ciertos derechos que ha costado mucho tiempo conseguirlos y que hoy en día están en discusión. La única alternativa que le queda a Europa es unirse más y reforzar su conciencia interna”.
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