Comunidades de vecinos ya reducen horarios para encender la calefacción

La carestía del gasoil obliga a posponer el encendido en algunos edificios o a bajar la temperatura un par de grados

Usuario ajusta la temperatura en su vivienda mediante un termostato
Usuario ajusta la temperatura en su vivienda mediante un termostato | J.V.Landín

La crisis del gasoil deja a las comunidades de vecinos en una situación compleja una vez llegado el frío. Varios edificios ya han comenzado a tomar medidas para que la factura de mantenerse caliente en el hogar no sea disparada. Entre ellas, reducir los horarios o bajar un par de grados a lo habitual. Así lo aseguran los administradores de fincas, que vaticinan un invierno complicado, con un coste medio que oscilará entre los 400 y los 500 euros por hogar. Un 30% más que en el año anterior si se consume la misma cantidad. “Ya está afectando. Algunas ya han activado la calefacción con los primeros días de frío, pero otras han decidido posponer su encendido o reducir una hora el consumo”, aseguró Samuel Soto, de Samuel Gestión Fincas.

El sobrecoste del combustible derivado de la guerra de Irán, asegura Soto, es palpable. El año pasado, el litro se comercializaba a 1,10-1,20 euros. Ahora, el precio ya se encuentra entre los 1,40-1,50 euros por litro. No obstante, las comunidades de vecinos tendrán que ir gestionando mes a mes, ver la evolución que tiene en el mercado y actuar sobre ello, sobre todo a la hora de ajustar el consumo en diferentes franjas horarias. “Lo más probable es que las comunidades vayan ajustando los horarios según el tiempo que haga o el coste que tenga para la comunidad”, auguró. Reducir tiempo es la opción más escogida para paliar este problema.

El año pasado, el coste de calentar un hogar fue “enorme”. Tanto que, algunas comunidades de vecinos de Vigo afrontaron hasta dos derramas para pagar la calefacción. Ese problema “se va a intensificar” no solo este año, sino también los siguientes a causa del cambio climático, que elevará el riesgo de temperaturas extremas. También afecta el mal aislamiento de ciertas edificaciones en tuberías, fachadas y paredes, que provoca una fuga térmica difícil de contener. “El año pasado ya hubo comunidades de aproximadamente 30 personas que, por 5.000-6.000 litros, han pagado 9.000 euros. Eso descoloca todas las cuotas calculadas para la calefacción”, aseguró Óscar López, vocal del Colegio Oficial de Administradores de Fincas de Galicia (Coafga). Y eso, según López, conllevará derramas. “En marzo, el litro se pagó a 0,90 céntimos. Un precio razonable y contenido. Pero ahora ya estamos a 1,50 euros. Es una barbaridad”, indicó.

Ante una situación que “no tiene pinta de que se tercie”, desde Coafga han lanzado varios consejos a las comunidades para que los bolsillos de los propietarios no tiemblen. Uno de ellos, retrasar lo máximo posible el encendido de la calefacción, siempre y cuando colabore la climatología. “Pedimos encarecidamente que no enciendan antes del 1 de noviembre”, señaló. Otro, bajar la intensidad y ser responsable a la hora de activar la calefacción. Y un último, aunque no depende del usuario, esperar que el invierno no sea extremadamente duro. “La mayoría de comunidades están aguantando y no han encendido todavía. Pido que aguanten lo máximo posible”, señaló López.

Las energías renovables, todavía sin la fuerza suficiente

Una alternativa al gasoil y al gas pueden ser las energías renovables, pero en Vigo todavía no están lo suficientemente desarrolladas para poder calentar un edificio entero. Según Óscar López, la energía solar en Vigo apenas daría para calentar el agua de un edificio medio y la aerotermia no cuenta con la infraestructura necesaria para poder decir adiós al gasoil. “Antes, recomendábamos que si estaba muy elevado el gasoil, se pasase al gas. Ahora da igual, ambos componentes tienen precios muy altos”, indicó. No obstante, alguna nueva construcción ya están volcándose con las renovables, con buenos resultados.

Solo uno de cada cuatro viviendas compradas en 2026 es de obra nueva

La compraventa en Vigo se recupera en agosto apoyado por la obra nueva. Sin embargo, el porcentaje sigue siendo menor. Hasta agosto de 2026, la venta de vivienda nueva tan solo ocupaba el 28% de todas las transacciones de compraventa realizadas, según marca el Instituto Nacional de Estadística (INE). El resto, tres de cada cuatro viviendas aproximadamente, son compra de vivienda usada.

En agosto, no obstante, la obra nueva tuvo un pequeño ‘boom’ comercial. Creció un 10,7% con respecto al 2025, aunque expertos inmobiliarios ya encontraron la explicación: el cambio de vivienda del régimen de alquiler a la venta. “Todo apunta a que una parte relevante de las viviendas que se vendan de aquí a final de año procederá de propietarios que han decidido abandonar el alquiler. Son inversores que compraron para obtener una rentabilidad periódica, pero que ahora prefieren vender y trasladar su capital a otros activos o mercados con mayor seguridad jurídica”, explica Iñaki Unsain, consejero inmobiliario. En la provincia, se comercializaron en agosto 177 viviendas de obra nueva, récord de la década. En vivienda usada, la cifra asciende a los 404 inmuebles comprados.

En el acumulado del año, pese al buen hacer en agosto, la compraventa en la provincia no alcanza los números de ejercicios anteriores. Con un total de 5.104 transacciones entre obra nueva y usada, pierde un 3% con respecto al 2025, donde alcanzaron las 5.258 operaciones. Mientras la vivienda de segunda mano se mantiene en guarismos similares al ejercicio anterior, la obra nueva pierde peso: pasa de 1.594 compras en los primeros ocho meses de 2025 a 1.454.

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