La comunidad venezolana en Vigo empieza a movilizarse
La diáspora se convirtió en una red de apoyo, enviando productos de primera necesidad, como medicamentos, a sus familiares y amigos afectados por el seísmo
La comunidad venezolana residente en Vigo, que cuenta 10.000 censados, inició la movilización para apoyar a los afectados por los terremotos registrados esta semana en Venezuela, que dejaron a numerosas familias en una situación de emergencia, con dificultades para acceder a suministros básicos y sin un techo sobre sus cabezas.
Desde Vigo, familiares y amigos de personas afectadas siguen con preocupación la evolución de la situación, marcada por los daños en edificios, los cortes de comunicaciones y la falta de alimentos y medicamentos. “La situación es bastante desgarradora. No existen palabras para describir lo que está pasando en Venezuela”, explicó Wladimir Rodríguez, uno de los venezolanos residentes en Vigo. Varios miembros de la comunidad, incluyendo la Federación Venezolana de Galicia (Fevega), están organizando recogidas de material sanitario y productos básicos para enviar a las zonas afectadas, con aportaciones de medicamentos, gasas, guantes o productos de primera necesidad.
“No hay palabras para lo que está pasando”
Wladimir Rodríguez sigue con angustia la evolución de la situación en Venezuela desde Vigo, donde reside desde hace una década. Natural de Maracay, ciudad situada a poco más de una hora del epicentro de los terremotos, mantiene contacto permanente con familiares y amigos que viven en las zonas afectadas. “La situación es bastante desgarradora. No existen palabras para describir lo que está pasando en Venezuela”, afirmó.
Rodríguez focalizó la falta de medios para atender la emergencia y aseguró que son los propios vecinos quienes están realizando los rescates. “Es la propia gente, con sus propias manos, la que está auxiliando a las personas que permanecen bajo los escombros. No hay nada: ni un guante. Solo las uñas y lo que cada uno tenga a mano para socorrer a nuestros compatriotas”, lamentó.
También explicó que las dificultades para acceder a las zonas afectadas están retrasando la llegada de la ayuda humanitaria. “Estamos a la buena de Dios y de la ayuda que pueda llegar, tanto la del propio país como la que entra a cuentagotas desde el extranjero”, sostiene.
El venezolano aseguró que varios amigos perdieron sus viviendas y que algunos familiares continúan desaparecidos. Además, advirtió de que la situación puede agravarse en los próximos días por la falta de suministros y las condiciones sanitarias. “Ya estamos viendo que empieza a percibirse olor a putrefacción entre los escombros y eso dificulta aún más las labores de rescate”, explicó.
Desde Vigo colabora con el envío de material sanitario y relató lo difícil que es vivirlo lejos del hogar. “Yo, literalmente, no duermo. Estoy pegado al móvil y muy angustiado. Está siendo muy duro”, concluyó.
“Estuvimos 48 horas sin saber nada de mi sobrina”
Neker Rojas, residente en Vigo desde hace siete años, pasó 48 horas sin saber nada de una de sus sobrinas después de los terremotos registrados en Venezuela. La falta de electricidad y la caída de las comunicaciones impidieron cualquier contacto hasta que pudo confirmar que se encontraba a salvo. “Estuvimos 48 horas sin saber nada de mi sobrina, Dayana Evie Rojas, pero finalmente está bien. El edificio donde vive se quedó sin wifi y sin corriente”, explicó.
Sin embargo, la preocupación continúa porque varios familiares permanecen en las zonas afectadas. Dos tías, varios primos y la propia Dayana esperan a que los técnicos puedan inspeccionar los edificios para determinar si son habitables. “Hay una cola inmensa para que la gente de Protección Civil vaya a valorar los daños. Mucha gente tuvo que irse del país y ahora hay muy pocas personas que puedan evaluar los edificios”, lamentó.
Ante la escasez de alimentos y medicamentos, Rojas y su familia iniciaron una recogida de material sanitario en Vigo. “Mi hija y mi esposa están organizando un grupo de personas para enviar medicinas. Estamos haciendo acopio porque sabemos lo que hace falta”, señaló.
El venezolano reconoció que la distancia aumenta la sensación de impotencia. “El primer sentimiento es de dolor y el segundo de impotencia, por no poder ayudar o abrazarlos. Estamos con el corazón en la mano”, aseguró, mientras sigue pendiente de las continuas réplicas.
Pese a todo, destacó la solidaridad que está surgiendo entre los propios vecinos. “La gente se olvidó de a quién vota; ahora todos son una sola familia”, afirmó.
“Una prima falleció y mi hermana estuvo desaparecida”
Entre quienes están viviendo esta situación con especial angustia se encuentra Alberto Zubero, propietario de la tienda Alberto's Vigovenez, quien asegura que el desastre también golpeó de lleno a su propia familia.
“Es bastante doloroso lo que está pasando porque tengo familiares ahí. Tuve a una hermana desaparecida durante horas y una prima falleció”, relató. Aunque sus familiares más cercanos lograron ponerse a salvo en Caracas gracias a la familia política de su hermana, explicó que la tragedia se cobró la vida de una prima que no pudo abandonar la zona a tiempo.
Además del impacto personal, Zubero también pone el foco en las dificultades que, a su juicio, están encontrando las organizaciones y la ciudadanía para hacer llegar ayuda a los damnificados. “Es bastante crítica la situación que se vivió y que el Gobierno no deje pasar ayuda y no esté haciendo nada por ayudar a la gente es muy lamentable. No ver ayuda del Gobierno… parece que no son venezolanos”, afirmó.
Desde Vigo, confirmó que la comunidad venezolana está intentando colaborar con el envío de material de primera necesidad y apoyo económico. “Prefiero ayudar en lo que pueda, como hice ayer, con productos de parafarmacia, mascarillas, linternas y esas cosas. No quise ser centro de acopio porque tengo mercancía y eso podría prestarse a malos entendidos”, explicó.
Pese a la tragedia, Zubero destacó la respuesta de la propia población venezolana y de la diáspora. “La gente está ayudando bastante y todo está dirigido a los centros de acopio. Estamos conectados por eso, a través de la ayuda y el sentimiento de colaboración”, señaló.
Contenido patrocinado
También te puede interesar