Los musulmanes de Vigo, sin sitio para sus muertos

VIGO

El estado de alarma impide la repatriación de los fallecidos musulmanes, sin cementerio

a.j.pastor. vigo

Publicado: 20 abr 2020 - 02:02 Actualizado: 21 abr 2020 - 02:56

Decenas de fieles en el momento de la oración, que tuvo que se cancelado .
Decenas de fieles en el momento de la oración, que tuvo que se cancelado .

En confinamiento, como el resto de la población, y con la mezquita cerrada, los más de 3.000 miembros de la comunidad islámica de Vigo se enfrentan al virus con un temor añadido, el hecho de carecer de un lugar donde poder enterrar a sus muertos. Sin cementerio en Galicia y sin opción a la repatriación por el estado de alarma, el dolor se agrava. Lo explica el portavoz del Centro Islámico de Vigo, Abdulraheem Uzairi, quien asegura que, hasta el momento no tienen constancia de enfermos o fallecidos por el Covid-19 en su comunidad. Sí hubo no obstante un deceso en este periodo, un ciudadano marroquí que residía en Marín aunque falleció en prisión. “La situación fue complicada, porque el cadáver tuvo que trasladarse para su enterramiento a Burgos", relata.

En España, explica, "solo tenemos treinta cementerios, en Galicia, ninguno, así que la opción era repatriar los cuerpos. Entre toda la comunidad se hacía una colecta para poder hacerlo porque es una operación cara. Ahora, es imposible con lo que el drama es doble”. Las restricciones para los funerales impiden, igual que en los entierros católicos, los funerales, "sólo una pequeña oración, con tres miembros de la familia y no podemos realizar los enterramientos como marca nuestra creencia, sin ataúd, debido a la crisis sanitaria. Tenemos que adaptarnos a las directrices marcadas para evitar los contagios, aunque sea doloroso”.

Desde que se decretó el estado de alarma, el Centro Islámico se encuentra cerrado. “Había cinco oraciones diarias en la mezquita, en las que se llegaban a juntar hasta 300 personas, sobre todo en la oración del viernes, que es la más importante para nosotros, pero igual que las iglesias tuvimos que cancelar el culto", asegura Uzairi. Este cierre ha obligado a buscar nuevos medios telemáticos para la oración, “mediante un canal en youtube para los sermones". Además, se ha creado un grupo de Whatsapp entre los asociados para “saber cómo están las familias ”. El contacto y la información es permanente también a través de las redes sociales.

Uno de los problemas que se han detectado en la comunidad en la separación de las familias cuyos miembros se quedaron atrapados en sus países de origen con el estado de alarma. “Tenemos casos en los que la familia ha quedado dividida, parte en Marruecos y parte en Vigo, al encontrarse alguno de los miembros de viaje cuando se agravó la crisis sanitaria. Ahora, con las fronteras cerradas no pueden regresar y es difícil encontrar una solución”, relata.

Desde la Federación de Galicia, apunta se está interviniendo en este sentido para buscar una solución que posibilite el regreso de estas persona al domicilio de residencia, ya que son varios los casos que se han registrado no sólo en la ciudad o en la provincia sino en toda la comunidad.

El “encierro” y la economía

Las consecuencias económicas que está sufriendo la población debido al confinamiento está golpeando especialmente a parte de esta comunidad, principalmente ciudadanos senegaleses dedicados a la venta ambulante.

Según asegura Abdulraheem Uzairi, “como a todo el mundo, el cierre de comercios y de la gran parte de actividad está afectando a la economía de las familias. No obstante, sabemos que quienes peor los están pasando son los vendedores ambulantes. Ellos vivían al día, de lo que ganaban en la venta. Ahora, al estar parados y cumpliendo con el encierro en sus casas, han dejado de percibir ingresos”. Esta pandemia “está golpeando especialmente a las personas más vulnerables, pero tenemos que aguantar y permanecer todos confinados para superar esta crisis”.

La incertidumbre sanitaria y económica son “nuestras grandes preocupaciones como el resto de personas. De momento, todos estamos en nuestras casas, y mantenemos contacto por teléfono o internet, mientras dure el estado de alarma, aunque sí tenemos el problema añadido de que si perdemos a algún ser querido en este momento tenemos que buscar otra ciudad fuera de Galicia donde poder enterrarlo”.

Un Ramadán sin cultos colectivos y con comidas a domicilio

El próximo día 24 comienza el Ramadán, una de las celebraciones religiosas más importantes para los musulmanes y que tiene que ver con el momento en el que el profeta Mahoma recibió la primera revelación del Corán.

Al igual que ocurrió con la Semana Santa, el Ramadán se verá afectado por el estado de alarma, que será prorrogado hasta el 9 de mayo.

“Todos los años, el Centro Islámico era un punto de encuentro durante el Ramadán, para las familias, y el comedor social daba unas 2.000 comidas, ahora, eso no será posible. Las medidas establecidas por la crisis del Covid-19 impiden los encuentros así que estamos planteando la posibilidad de llevar esas comidas a domicilios, empezando por las personas más vulnerables”.

Las oraciones diarias o el rezo nocturno en la mezquita tendrá que realizarse en cada domicilio. Durante un mes, los musulmanes realizan el ayuno desde el amanecer hasta el atardecer y es una forma de sentir el hambre y la sed al que millones de personas se enfrentan a diario en todo el mundo.

El final del Ramadán aún es una incógnita. Ese día se realiza una plegaria en la que se reparten dulces, comida y bebida sin alcohol en las mezquitas, una celebración que durante dos años ha tenido lugar en el pabellón del Berbés. De hecho, se escogió ese lugar porque el centro se queda pequeño ante el incremento de fieles.

Este año, la situación sanitaria obligará a modificar los actos tradicionales.

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