La compra de una vivienda alcanza su máximo histórico 16 años después
Vivienda
En abril, Vigo superó el techo marcado en febrero de 2010 tras un incremento interanual del 9,5 por ciento en el precio de la vivienda
El crecimiento sin fin del precio de la vivienda ha llevado a Vigo a superar una barrera que parecía imposible y que se remontaba a febrero de 2010, cuando el metro cuadrado llegaba a 2.431 euros. Pero en abril de 2026, algo más de 16 años más tarde, se ha superado dicha cima tras haber escalado hasta 2.467 de promedio en el municipio, siendo incluso superior en algunos de los barrios. La única buena noticia es que Vigo no es el ayuntamiento más caro para adquirir un piso en Galicia: están por delante A Coruña, Sanxenxo e incluso Pontevedra y Baiona, donde ha subido incluso más el precio, que se sitúa por delante.
En concreto, en Vigo, según los datos históricos de Idealista, la vivienda ha subido un 9,5 por ciento en el interanual y un 1,8 en solo un mes para alcanzar el nuevo techo, que se esperaba tras varios meses consecutivos al alza.
Por barrios, el más caro es ahora Navia-Alcabre, a 2.996 euros, tras un incremento anual del 13,3 por ciento y del 5,7 en el último mes. Supera así al tradicional número 1,el integrado por Coruxo, Canido y Oia, a 2.877 euros el metro, aunque ha habido un ligero descenso este año, desde su tope de 3.024 euros. El centro subió un 8,8 anual hasta 2.877 euros. Las zonas más económicas son Lavadores, a 1.818, Cabral, a 1.523 y Valladares, a 1.487.
En el área de Vigo, destacan como caros, además de Nigrán y Baiona, los precios de Cangas, que subieron un 21 por ciento en un año, el ascenso más rápido de todo el entorno, hasta 2.255 euros el metro. Mucho mejores son los datos de Mos, a 1.048; de Redondela, a 1.373 y de Ponteareas a 1.166, aunque también con subidas. Lo más barato en el entorno son los municipios de Arbo y Crecente, donde el metro se sitúa a 503 y 361 euros respectivamente.
En el otro extremo, A Coruña, con sus 3.110, que ocupa la primera posición en Galicia, con un incremento del 14,8 por ciento internual, marcando también su máximo histórico. Dentro de la capital herculina destaca el Enscanche, a 3.894 euros y Ciudad Vieja, a 4.086 euros el metro. En cuanto a Pontevedra, alcanzó los 2.492 euros con otro ascenso espectacular, del 17 por ciento interanual. Sanxenxo, con todo, sigue por encima, con 3.082 euros el metro, a 13 por ciento.
En el conjunto de España, el precio de la vivienda usada registró una subida del 16,9% interanual durante el mes de abril, situándose en 2.748 euros/m2, según el último índice de precios inmobiliarios de idealista. Este dato supone además una subida de un 3,7% en los tres últimos meses, de un 1,5% con respecto al mes anterior y el precio más alto de la vivienda usada en España desde que Idealista tiene registros.
Todas las grandes ciudades analizadas han experimentado incrementos en el precio de la vivienda usada durante los últimos doce meses. La subida más pronunciada es la vivida por Ciudad Real donde el precio creció un 22,7% en el último año. Le siguen los incrementos de León (19,8%), Murcia (19,8%), Salamanca (17,5%) y curiosamente Pontevedra (17,4%). Con esta subida el precio en Madrid se establece en 5.960 euros/m2, mientras que en Barcelona el precio se ha situado los 5.221 euros/m2.
Asociaciones, contra un barrio residencial en Alfageme
La agrupación de 10 asociaciones vecinales y culturales Beiramar da Xente no se mostró en absoluto partidaria de la propuesta de un grupo de promotores que pretende la compra de Alfageme por veinte millones para desarrollar 240 viviendas. Y además, aprovechar la operación urbanística para saldar la deuda de los 119 extrabajadores de la conservera, unos 3,5 millones de euros. Este plan, que exige un acuerdo con la actual propiedad -Abanca, Aliseda y Santander- incluye la entrega de la nave principal a Patrimonio y el Concello, como marca el Plan General y la inversión de unos cuatro millones para su completa restauración. No obstante, Beiramar da Xente mantiene que el pago a los trabajadores no puede depender de una operación inmobiliaria. “El derecho de las personas que trabajaron en Alfageme es legítimo y urgente. Pero vincular la solución a la aprobación de un proyecto urbanístico es utilizarlo como argumento de cierre del debate. Son dos cosas distintas y deben tratarse por separado”, indican.
La propuesta, que contempla reducir las alturas de los edificios, de doce a cinco plantas, tampoco convence a este colectivo, muy activo en defensa del patrimonio industrial. “El esquema es el mismo: desarrollo residencial privado, nave histórica cedida al público sin uso definido, sin modelo de gestión, sin financiación garantizada. No es una alternativa”, señalan en una nota, donde mantienen que en definitiva sería “la misma operación -que prevé el Plan General- con menos metros”.
Beiramar da Xente plantea como alternativa la transformación de Alfageme en un centro de interpretación activo de la industria del mar, “con memoria obrera, archivo y usos culturales vivos, un espacio integrado en el barrio, no un decorado para un nuevo barrio residencial”.
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