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La temporada de peligro elevado de incendios forestales se inicia en cuestión de semanas, con el primer paso de la aprobación mañana lunes del nuevo plan de choque (Pladiga 2025), cuyo rango de acción se alargará durante todo el verano. En esta ocasión, el reto, nada sencillo, pasa por mantener o incluso mejorar el bajo nivel de los dos últimos años, el menor de toda la serie histórica, tanto en el total de Galicia como en la provincia de Pontevedra y en el distrito de Vigo-Baixo Miño, el número XVIII, uno de los cuatro de la provincia (los otros tres son el XVI Deza, el XVII Condado y el XIX Salnés).
Según los datos de la Consellería de Medio Rural, en 2023 se registró el número más reducido de fuegos forestales en Vigo y Baixo Miño desde que hay estadísticas fiables. En concreto, fueron 59 en una superficie total quemada de 11,4 hectáreas, de las que 9,6 eran arboladas, lo que equivale a unos diez campos de fútbol. En la provincia se contabilizaron 247 los incendios con 317 hectáreas en el mismo período, aunque en Galicia los números no resultaron tan buenos, con 908 con en 6.748 hectáreas. El mejor dato que había hasta ahora era el de 2019, con 85 incendios en Vigo-Baixo Miño y 66,4 hectáreas calcinadas. En 2024, también muy buenas cifras tanto en Galicia como en la provincia y en el distrito forestal de Vigo: 80 fuegos con 24 hectáreas, con 237 en la provincia y 756 hectáreas de superficie y uno de los mejores resultados en Galicia, con 756 incendios sobre 2.644 hectáreas.
En cambio, el reverso es el famoso año 2017, con unos resultados terribles, bien conocidos en Vigo, que estuvo cercado y en grave peligro al alcanzar el monte Alba y destruir los bosques de parroquias enteras al coincidir con una ola de calor insólito en octubre y la cola de un huracán, con vientos que aceleraron las llamas. Ese año, hubo 155 incendios el distrito vigués, con 4.317 hectáreas de arbolado y otras 980 rasas, el doble de lo que ardió en toda Galicia en 2024 y 200 veces más que en Vigo. Los números de aquella catástrofe, donde hubo fallecidos y daños materiales muy elevados, todavía impresionan: en Chandebrito hubo un millón de árboles afectados. En Vigo, la Mancomunidad de Montes, que reúne a las parroquias con grandes zonas arboladas, reconoce que aunque ha habido mejoras, todavía hay miedo a que se pueda repetir la catástrofe si se vuelven a dar las condiciones.
Esta semana, la conselleira de Medio Rural, María José Gómez, presidió la reunión del Consello Forestal de Galicia, en el que se presentó la actualización del Plan de prevención e defensa contra incendios forestales de la Xunta (Pladiga 2025). La Dirección Xeral de Defensa do Monte prevé mejorar sus infraestructuras con una inversión de 13,7 millones de euros en el período 2025-2026, con la construcción o reforma de 7 instalaciones repartidas por toda Galicia. El objetivo pasa por reducir la superficie quemada total con respecto de la media de los últimos 10 años (18.489,13 hectáreas).
El Plan de choque de prevención y defensa contra los incendios forestales de Galicia hace una relación exhaustiva de medios humanos y materiales durante los meses de verano que incluye los medios propios de la Consellería do Medio Rural, de entidades públicas y privadas. Añade los propios de la Administración Local, incluyendo los Grupos de Emergencias Supramunicipales, las brigadas de prevención y extinción, los vehículos motobomba conveniados, los parques comarcales de bomberos y los parques municipales de bomberos y los del Ministerio de Agricultura para el apoyo a las CCAA.
Por otra parte, clasifica los fuegos según su nivel de gravedad potencial, de 0 a 3. El 0 es en el que, en su evolución más desfavorable, no hay amenaza. En el otro extremo el 3, cada vez más habitual, en el que, una vez apreciadas las circunstancias en su índice máximo de gravedad, concurren otras sobre el dispositivo de extinción que imposibilitan continuar con la labor de control del incendio.
De cara al inicio de la temporada de peligro de incendios que comienza ahora, Xosé Antón, de la Mancomunidad de Montes de Vigo, reconoce que la preocupación “sigue ahí”. “Hicimos una comparación lo que paso en California hace poco con lo que nos pasó en el 2017 y vemos que no se avanzó nada, y los técnicos dicen que habrá otra vez grandes incendios", explica. Señala que el peligro se encuentra en que lo que ardió en 2017 provocó un crecimiento de matorrales y a eso hay que añadir el abandono de las zonas privadas. “Hay miedo a que de nuevo se enganche un fuerte viento vuelva a pasar, y eso ya lo trasladamos por escrito a las administraciones”. En concreto, destaca que en Vigo tendría que haber un plan municipal contra incendios “del que no tenemos noticia”. “Nos gustaría avanzar con la franja secundaria de Vigo a Nigrán y Gondomar, que sería un área de protección, pero tampoco avanza”. Este mes celebrarán unas jornadas con la mancomunidad del Baixo Miño y la UVigo para plantear estrategias comunes “porque estamos en el mismo distrito”.
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