Comercio local y consumidores reniegan de las cajas autopago

El sistema, que se ha extendido masivamente desde su aparición en supermercados y gasolineras, preocupa por la excesiva responsabilidad descargada en el cliente

Un usuario utiliza una de las cajas autopago en una gasolinera de Vigo.
Un usuario utiliza una de las cajas autopago en una gasolinera de Vigo. | Vicente Alonso

Las cajas de autopago no cesan de extenderse a todo tipo de tiendas y comercios desde su aparición, hace relativamente poco, en gasolineras y supermercados como una opción aparentemente más cómoda para los clientes que tengan prisa. Sin embargo, tanto asociaciones de defensa del consumidor como representantes del comercio local apuestan por reducir al mínimo estos sistemas ya que sostienen que, en realidad, pueden llegar a ir en contra de la experiencia de atención al cliente que uno puede desear, por ejemplo, en una tienda de ropa cargando al consumidor con excesiva responsabilidad.

Así de claro lo indica Miguel López, secretario general de Consumidores de Galicia, que apunta que “desde un principio fuimos muy duros con el tema de las gasolineras no atendidas por los riesgos que presentan para el consumidor al hacerlo responsable de un líquido inflamable como es el combustible”. López lamenta que “tristemente ese modelo se fue imponiendo a pesar de que hay gasolineras atendidas con precios competitivos, por lo que no tienen excusa”. Más allá de las estaciones de servicio, el secretario general de Consumidores de Galicia argumenta que las cajas autopago “nos parecen inoperativas y fuera de lugar” ya que, primordialmente, “un consumidor va a un establecimiento para ser atendido y no debería tener nunca la obligación de hacer tareas que correspondan al comerciante”.

Además, incide López, se ha comprobado que la irrupción de este sistema “no se ha traducido en precios más competitivos por parte de ninguna empresa y además la persona que podría estar haciendo el servicio de caja ahora se dedica a vigilar que el cliente hace bien todo este proceso”. A este respecto, apunta que “no es trabajo del consumidor saber cómo funcionan estos aparatos”, ya que no todos son intuitivos o fáciles de utilizar. Por todo esto, desde Consumidores de Galicia están “completamente en contra” de la expansión de este sistema, sobre todo desde su llegada a los comercios textiles: “Que un cliente tenga que desalarmar una prenda ya es demencial”, sentencia.

En una nota similar se pronuncia Víctor Muñoz, presidente de Facua Galicia, ya que señala que “recuerda al tema de los cajeros automáticos en los bancos en el sentido de que puede perjudicar a los consumidores más vulnerables si se acaba generalizando”. Además, alerta de que en muchos casos “estas cajas sólo te dejan pagar con tarjeta, vulnerando el derecho de los consumidores a usar dinero en efectivo”, poniendo como ejemplo los peajes, “donde ya no hay una sola caja atendida por personas”.

Por su parte, Iván Iglesias, presidente de la Asociación de Comerciantes de Pontevedra, critica que la instalación de estos sistemas “pretenden destruir puestos de trabajo” y “nuestro negocio se basa, sobre todo, en la atención personalizada”, por lo que en el comercio local “ni nos planteamos” asimilar estas dinámicas de trabajo, ya que pueden llegar a generar incomodidad en los clientes.

Con todo, reconoce que la generalización del autopago en las grandes superficies “puede llegar a atraer clientes hacia las tiendas de toda la vida que nunca vamos a implementar estos sistemas”.

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