Los comensales de Samil, en contra de las “reservas” de mesa

Encontrar merenderos con neveras, toallas y sillas pero sin ninguna persona se ha convertido en una imagen habitual en el arenal

La imagen de mesas “ocupadas” por enseres personales como “reserva” es cada vez más frecuente.
La imagen de mesas “ocupadas” por enseres personales como “reserva” es cada vez más frecuente. | J. Santomé

Los comensales que van a disfrutar de la playa de Samil durante todo el día no entienden las “reservas” fantasma en el merendero de las zonas verdes. Cada vez es más habitual que, con la llegada del calor y el buen tiempo, las mesas del arenal aparezcan “ocupadas” por enseres personales, como toallas, neveras y alguna silla, con las que los visitantes “marcan” como propias estas instalaciones para la hora de comer.

Esta situación, a priori inofensiva, ha causado malestar entre los habituales del arenal, que no comprenden la “ocupación” de unas mesas que podrían ser usadas a lo largo de la mañana por otros usuarios.

Beatriz, Hugo y Miguel llegaron a la mañana desde Malgaço y, como visitantes recurrentes, aseguran que esta forma de guardar las mesas para la hora de comer es una forma “de molestar a los demás”. “Nosotros no lo entendemos, porque al final molestas a otros usuarios aunque, dentro de lo malo, hay muchas mesas y puedes conseguir alguna”, explicaba Hugo.

Amadeu y Joaquim, de Arcos de Valdevez, visitan Samil unas tres veces al año y, como habituales del arenal, son conocedores de esta técnica de “reserva”. “Joaquim estuvo esperando por nosotros una hora, pero poner cosas aquí y marcharse no está bien. Además de que la gente también es sucia. Es habitual que dejen la basura en las mesas al acabar de comer”, expone Amadeu.

Otros comensales que comparten opinión con sus vecinos de mesa son Marisol, Eladio, Noelia y Rubén, de Ourense. Marisol asegura que no le parece “lógica” esta situación. “Al final estás quitándole el sitio a la gente que llega y lo quiere usar. Además, se quedan con las mejores, que son las que tienen más sombra y esto siempre es igual”, precisa. Además, Marisol opina que se deberían tomar medidas para evitar que esta situación continúe creciendo entre los nuevos bañistas y visitantes de Samil. “Allí hay un puesto de la policía y, al igual que hace un rato un agente le llamó la atención a alguien por el uso indebido de un cortavientos, tal vez deberían hacer alguna ruta por la zona verde para no permitir estas conductas”, sentencia.

Esta situación de “acaparar recursos” ha provocado que sean muchos los que se lleven su propia mesa a Samil para que, de ver todo ocupado o “reservado”, poder comer a la sombra sin preocupaciones. Ese es el caso de Manuel y su familia, de Ponteareas, quienes se mostraban sorprendidos de haber conseguido una mesa en la jornada de ayer porque “es raro que comamos en estas”.

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