Del 10 al 12 de junio
Radar Atlántico: música en directo y sabor gallego
Aunque sólo se vendieron 4.000 entradas, la mitad de lo esperado, muchos vieron el concierto desde fuera del recinto
El primer concierto en el Muelle de Trasatlánticos más que uno doble fue uno y mitad. Aunque se anunció como Carlos Baute y Marta Sánchez, realmente la cantante llegó cuando el show ya había empezado y sólo actuó en el último tema. Más de 4.000 adolescentes, la mitad de lo esperado, algunas de ellas haciendo cola desde primeras horas de la mañana, se desgañitaban por conseguir las atenciones de su ídolo. El muchachito de melena rubia se empeñó en demostrar que además de mono sus canciones tienen mensaje. Lo hizo antes de salir al escenario, en una cita previa con la prensa en la que ofreció sus respuestas estudiadas sin tener en cuenta las preguntas, incluida la obligada del escándalo de su hijo secreto, un asunto rentable para su gira. Después, besos y atenciones a las fans, delante de los objetivos. Hasta invitó a una de ellas, Diana Fernández, a ocupar un sitio preferente en el concierto. Con quince minutos de retraso salió al escenario, de negro, y cantando ¿Dónde está el amor que no lo veo?, luego Está hecho para mi y Quién dice que no duele. Dentro fueron cuatro mil y fuera se quedaron otros tantos, que decidieron no comprar entrada. Los fans de Marta Sánchez, si es que los hubo, se quedaron con las ganas de descubrir qué podría ofrecer en este concierto. Al final, sólo un Colgado en tus manos.
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