Cóctel explosivo con Molotov en Castrelos
El power mexicano llenó el auditorio del parque con su rap punk contestatario, haciendo repaso a toda su trayectoria musical desde su primer trabajo, “¿Donde jugarán las niñas?”
Himnos de toda una generación contestataria como “Gimme tha Power”, “Chinga tu madre” o “Puto” sonaron ayer en Castrelos. La banda latina Molotov regresó a la ciudad 28 años después, pero con la misma energía que desplegó en su día en Nova Olimpia. Llegaron dentro de la gira “Frijoleuros”, tras un año de celebrar su 30 aniversario sobre los escenarios y volvieron a hacer lo que el público les pidió, repasar sus éxitos.
No faltó un solo disco que no estuviese representado en un set list que apenas dejó tiempo para la recuperación. El ya nombrado “Puto”, de “¿Dónde jugarán las niñas?” (1997) fue la inevitable despedida, después de “Mátate Teté”, también del primer disco.
Comenzaron con “Santo niño de Atocha” e hicieron versiones como “Amateur”, del “Rock me Amadeus” o “Marciano I” y su versión punk, “Marciano II”, un cover de Misfits, incluido en el álbum “Dance and Dense Denso” (2003), aunque se echó de menos un clásico, “Molotov cocktail party”, de su primer disco.
El tono irreverente fue constante en toda la actuación, incluso con ellos mismos, “llegamos a una edad en que se nos cuelgan los pecho”, dijeron a modo de “Changüich a la chichona”. Sus trabajos más recientes, “Solo d´lira” (2023), “Agua Maldita” (2014) y “Eternamiente” (2007) fueron los menos presentes con pocos temas cada uno, aunque igual de “tralleros”: “Pendejo” y “El señor del banco”, del último disco; “Lagunas mentales”, del penúltimo y “Hasta la basura se separa”, primera canción del bis, de “Eternamiente”.
Sobre el escenario, Randy Ebright, a la batería; Paco Ayala y Micky Huidobro, en los bajos demostraron que siguen en buena forma. Tito Fuentes de Garay fue sustituido por el segundo guitarra, que dio la talla. Desde el primer compás se metieron al público en el bolsillo. Provocaron al respetable en cada canción, “Quien no chingue, chingue su madre”, “buscamos el embajador del chingue” o “buenísimo Vigo, dale”. Ayala hasta se animó a leer carteles de la platea e incluso a interpretarlos. “¿Qué le de a una uña? Mejor a 20, ¿no?”.
“Ese público panamericano”
Molotov actuó en Vigo, pero en todo momento tuvo presente a los espectadores de su latitud. Los mexicanos llegaron a pedir todo gratis para “ese público panamericano”. Tanto la platea como las gradas tardaron en llenarse, pero finalmente el aforo se completó y el respetable disfrutó con el “Power”. La habitual intervención del alcalde, antes de la actuación, fue accidentada. Las ovaciones fueron sustituidas por silbidos y abucheos como protesta por la prohibición de actuaciones en los chiringuitos de playa. Los músicos locales hicieron un llamamiento por redes sociales que tuvo su respuesta. Con todo, Abel Caballero no interrumpió su discurso hasta el final.
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