Las Cíes complentan de nuevo su agosto perfecto
Unas 90.000 personas pasarán a lo largo del mes por las islas viguesas, con llenos diarios reservados los 31 días
Sin sorpresas: un año más, Cíes completará su aforo los 31 días a la espera de que también se agoten las plazas que todavía quedan libres precisamente para el último día del mes, habitualmente el más difícil de llenar por finalizar las vacaciones. Por tanto, el Parque recibirá en las islas viguesas en torno a 90.000 visitantes, confirmando que se trata de un destino sin rival. Esta cifra sale de la suma de los excursionistas de un día, 1.800 máximo, con los grupos organizados, unos 200, y otros 500 campistas, a los que se añaden fondeos, que suman de media otras 500 personas, hasta completar unas 3.000 en las islas en cada jornada de agosto, el tope incluido en el Plan de Usos del Parque Nacional que se mantiene de forma estricta a través del sistema de reservas. En este mes también el Parque Nacional realiza actividades complementarias que añaden personas, en especial las rutas guiadas y las observaciones de las estrellas en los puntos ya establecidos.
El último ha sido el entrenamiento de los perros guía de la ONCE realizado esta semana, que sorprendió a los visitantes, que se detenían con curiosidad y respecto al ver cómo estos animales, en plena fase de aprendizaje, respondían con precisión a las indicaciones de sus monitores. Pero lo que más llamó la atención no fue solo la disciplina, sino el vínculo de afecto, confianza y comunicación que se percibía entre cada perro y la persona que lo acompañaba. Un vínculo que no se improvisa: se construye día a día, con paciencia, dedicación y mucho cariño.
El entrenamiento de los perros guía es un proceso largo y complejo, en el que se combinan habilidades técnicas -orientación, control, respuesta a estímulos, seguridad en entornos con gente- con aspectos emocionales fundamentales: serenidad, confianza y capacidad de acompañamiento. Cada paso que dan sobre la pasarela, cada orden atendida, cada mirada cómplice, es parte de un camino que transformará para mejor la vida de una persona con discapacidad visual.
Para muchos visitantes, especialmente familias y niños, fue una oportunidad única para comprender qué detrás de un perro lazarillo hay un equipo humano entregado, una metodología rigurosa y un compromiso social enorme. Y también para descubrir que estos animales no solo aprenden a guiar: aprenden a cuidar, a proteger y a dar autonomía a quien más lo necesita. Desde el Parque Nacional destacaron que las Cíes, con su ambiente tranquilo y seguro, se convirtieron en “un escenario perfecto para mostrar la importancia de esta labor. Un recordatorio de que la accesibilidad y la inclusión también se construyen desde el respeto, la empatía y el apoyo a iniciativas como la de la ONCE”.
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