Un ‘choque’ en la pista derivó en la brutal paliza de Nigrán
Tribunales
Compañeros de trabajo del acusado relataron el incidente con la víctima en el pazo y, aunque admitieron que la gente salió corriendo, ninguno vio entre ellos al presunto agresor
Muy poco o nada aportaron ayer los testigos que declararon en la segunda sesión del juicio que se sigue contra Daniel G.B., acusado de propinar una brutal paliza a un joven de Nigrán en agosto de 2020 y que se enfrenta a ocho años de cárcel. Todos ellos eran compañeros de trabajo del procesado en aquel momento, camareros de bar que se habían trasladado hasta el Pazo de Urzaiz aquella noche después de cerrar el establecimiento. y aunque coincidieron en que la gente salió corriendo de la carpa tras un incidente en el interior, ninguno se fijó en si Daniel estaba entre esas personas.
Lo que sí trascendió es que los hechos que derivaron en un episodio de extrema gravedad se inició por un simple ‘choque’ en el interior de la carpa. “Algo que pasa cuando hay mucha gente, sin querer”, afirmó uno de los testigos. Fue ahí cuando Nacho (la víctima) golpeó a dos de ellos, algo que él mismo reconoció el día anterior en sala, “tras el encontronazo me vi acorralado y me defendí”. Uno de los que recibió un puñetazo, dijo que “vi a dos enfrentándose y al tratar de separarlos recibí un golpe, pero luego yo me fui a poner hielo y a lavar la herida, no salí a buscarle y tampoco comenté quién había sido". Sí afirmó que “salió gente” pero “no sé si estaba Daniel” y tampoco recordaba que nadie llevara una sudadera o camiseta de Vans (la prenda que el portero reconoció en el acusado). Aseguró que tiempo después le llegaron rumores de que había sido el acusado quien había golpeado a la víctima.
Los testimonios fueron coincidentes al señalar que un grupo numeroso salió de la carpa corriendo, “decían que Nacho había pegado a Raúl y que estaba en el monte, pero yo salí solo porque lo hacía todo el mundo, para saber qué pasaba”. Sobre lo que ocurrió después, solo uno de ellos, implicado en el primer encontronazo en el que dijo haber esquivado un puñetazo, aseguró que “escuché gritos en una zona y fui hasta allí. Me encontré a Nacho tirado en el suelo, luego vino un portero y entre los dos tratamos de incorporarlo”. Este mismo testigo, que conocía no solo al acusado, sino a la víctima desde hace años, indicó que habló con él tras el incidente en la carpa y antes de verlo tendido en el suelo y “me pidió perdón por lo que había ocurrido, le dije que no pasaba nada”.
También declararon ayer dos agentes de la Guardia Civil, que corroboraron la versión aportada sobre cómo fue encontrada la víctima y lo que les comentó el portero del pazo que estaba junto a él.
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