Chiringuitos de Samil: música o ruido

Los músicos piden “sentido común” y que el gobierno local se siente con los dueños de los kioscos de playa

Los chiringuitos de playa ya no pueden albergar ningún tipo de concierto en sus terrazas exteriores.
Los chiringuitos de playa ya no pueden albergar ningún tipo de concierto en sus terrazas exteriores. | Juancho Everman

La escena cultural viguesa se quedó en ‘shock’ este jueves cuando los dueños de las concesiones de los chiringuitos de playa recibieron, de parte de la Policía Local, el aviso de que no podían seguir celebrando conciertos en sus terrazas abiertas, una estampa que ya era típica del verano en Samil con una programación que se extendía por más de tres meses. Una situación que hizo correr la indignación entre los músicos locales, que piden que impere el sentido común y se pueda resolver la situación a través del diálogo.

El gobierno local, a través de la Concejalía de Medio Ambiente, esclareció un poco más la situación mediante un comunicado de prensa difundido ayer entre los medios de comunicación. La decisión de ‘cortar por lo sano’ la música en los chiringuitos de playa se remonta al pasado 10 de junio, en una sesión del órgano gestor de playas del Concello. En ella se pusieron de manifiesto “diversas irregularidades” de los kioscos de temporada en playas con respecto a ocupaciones máximas y actividades complementarias no autorizadas. A esto se le unió, de acuerdo con lo relatado por el Concello, quejas “de usuarios de playas y de negocios de hostelería” criticando la actividad y el “ruido” procedente de los chiringuitos que organizaban conciertos.

“La autorización por la que se adjudica la gestión de estas instalaciones recoge única y exclusivamente la actividad expendedora de comida y bebida. El pliego de adjudicación por concurrencia pública no permite la actividad musical o la ocupación de más espacio”, reza el mencionado comunicado del Concello, que realizó “posteriores inspecciones de comprobación” en las que constataron el “aumento exponencial” de estas iniciativas musicales, lo que llevó a comunicar a los titulares de las concesiones que se ajustaran a la normativa.

Según fuentes de la Policía Local, la normativa permitía a los dueños de los chiringuitos organizar, de forma extraordinaria, hasta seis conciertos al año en sus instalaciones, pero siempre solicitándolo primero al Concello, cosa que no constaba en ninguno de los casos estudiados.

La decisión del gobierno local causó estupefacción en una gran parte de la escena cultural viguesa. Adolfo FH, guitarrista de Stoned At Pompeii, asegura que sufrió 7 cancelaciones de golpe de unas fechas que “llevamos gestionando desde hace más de seis meses”. Cuenta que, para una persona que vive única y exclusivamente de la música, “es un impacto enorme”.

Según cuenta este músico vigués, llueve sobre mojado en una escena cultural viguesa que “depende única y exclusivamente de iniciativas privadas como esta”, ya que las propuestas que emanan de las administraciones públicas a nivel cultural “son grandes festivales y conciertos” en los que músicos locales apenas tienen cabida. “Yo he girado por toda Galicia y he facturado a casi todos los concellos, menos al de mi ciudad”, cuenta Adolfo. Así, su opinión –y la de otros músicos que han expresado su malestar en redes sociales como los grupos Somoza Trio, Mala Herba Duo, Va De Retro o Pa Ti Na Má– es que debe imperar “el sentido común” y pide al Concello que se reúna con los dueños de las concesiones de los chiringuitos para “compatibilizar el descanso con la cultura”.

Como apunta Adolfo FH, la práctica totalidad de las actuaciones programadas en los chiringuitos de playa constan de “un par de músicos con altavoces pequeños a las siete de la tarde”, por lo que se cuestiona si realmente hay un problema de ruido ahí en relación a las quejas presentadas por usuarios y hosteleros de la zona. “Creo que lo sensato sería una reunión en la que fijar horarios, límites de volumen, exigir profesionalidad a las bandas…”, indica este músico vigués, para evitar perder unas iniciativas “de las que dependemos muchos músicos de la escena local”.

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