José Antonio Ponseti: "Los chavales saben más del desembarco de Normandía que de la batalla del Ebro"
José Antonio Ponseti, presenta su novela "La caja azul"
El periodista deportivo José Antonio Ponseti (Barcelona, 1967) visitó Vigo para promocionar su segunda novela “La caja azul”, una trama muy personal que lo involucró personalmente en una investigación sobre su abuelo, fallecido en la batalla del Ebro. Sobre el proceso de creación y los sentimientos que despertó habló para los lectores de Atlántico.
Con la caja azul que da nombre a la historia sobre la documentación que heredó de una búsqueda fallida de su abuelo. ¿Cuándo decide que este asunto familiar se va a convertir en una novela?
Tengo la teoría de que las cosas pasan por algo. Iba a ser una investigación de consumo interno. Mi madre me dio la caja y me dijo que no la abriese hasta que hubiese muerto. A partir de ahí empecé a recorrer bibliotecas y archivos, había gente que me reconocía y parecían reconfortados con que esto también les sucediese a personas conocidas. Pensé que dar a conocer nuestro caso podría animar a otros a buscar a sus familiares.
Antes de recibir la caja azul, ¿qué sabía de su abuelo y de su desaparición?
Casi nada. En mi casa no se hablaba de la guerra civil. Alguna vez le pregunté a mi madre y siempre decía que cuando creciese me contaría. Nunca debí ser suficientemente mayor para ella. Al abrir la caja me quedé boquiabierto y fascinado. Descubrí a un abuelo maravilloso, de menos de 30 años, que amaba a su mujer y a su hija.
Salió a la luz la búsqueda de un republicano en plena posguerra por parte de una madre, una hermana y una esposa primero, y de la hija después. ¿Cambió su imagen de ellas?
Su papel fue clave, fueron cuatro mujeres, tejedoras y guardianas de la memoria de mi abuelo. La desaparición sucede al final de guerra, dejando las connotaciones políticas, es algo que sufrieron miles de españoles.
¿Cómo recibió el testigo de esa búsqueda?
Como diría mi sobrino, estaba más perdido que una piraña en un bidé. Abrir la caja me llevó a un tiempo con una gran carga emocional. Lo primero que había era una carta de mi madre en que decía que si estaba leyendo eso es que ya había terminado todo, contenía mucho dolor guardado. A mi madre le costó mucho pasarme el legado, sospecho que pensó en dejar que se perdiese en un arcón con su dolor.
¿Con esta investigación descubrió algo nuevo?
Soy una persona que estudié, me formé muchísimo, pero sabía muy poco de la guerra civil. En ningún curso daba tiempo a explicar ese capítulo de la historia. Aprendí siendo una pieza más en los archivos de Salamanca o de Guadalajara. Sentí la necesidad de cruzar el Ebro, por Fayón y recorrer los puntos por donde estuvo mi abuelo. Han pasado 84 años de la batalla y no se ponen de acuerdo si murieron 30.000 o 120.000 soldados. Hay historiadores que la consideran la primera gran batalla de la Segunda Guerra Mundial por las diferentes nacionalidades de las tropas. Es muy triste que hablando con los chavales sepan más del desembarco de Normandía que de la batalla del Ebro. La guerra civil estuvo escondida mucho tiempo y ya va siendo hora de que la descubramos, para que no se repita y para explicar al mundo lo que pasó. Como sucede en otros países, la batalla del Ebro podía ser foco de atracción de visitantes donde se explicase lo que allí pasó.
¿Cuánto tiempo lleva investigando?
Llevo años, es un poco montaña rusa. Llegó un punto en la investigación que sentí que tenía que investigar también a sus compañeros, los de la unidad 226 de la brigada mixta del cuarto batallón. Sabía que me daría las claves y me cambiaría la mirada. Monté un corcho en mi habitación al estilo CSI Miami con todos los nombres y con lo que hizo cada uno durante las 72 horas antes, entre el 24 y el 25 de julio. En medio publiqué mi primera novela, “Vuelo 19” en 2019. Escribir me llevó un año, pero la investigación engancha, es droga dura, descubrí el Sherlock que llevo dentro. Nunca he cerrado el capítulo de caja azul.
¿Espera poder enterrar a su abuelo?
Tengo claro que con la novela he traído a mi abuelo de vuelta a casa, reconstruí sus últimos días con sus cartas. Encontrarlo sus restos es muy difícil.
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