Un centenar de personas vive en la calle en Vigo a las puertas del invierno
El Concello reubicó en los últimos dos días a un total de 30 personas en albergues y hostales, tras activar el protocolo por la alerta de mal tiempo de la Aemet
La última alerta activada por la Aemet por los efectos de la borrasca Claudia en la ciudad, con vientos y lluvias intensas, llevó al Concello a activar su dispositivo meteorológico de política social para dar refugio a personas sin hogar. En la actualidad, los colectivos que trabajan con la exclusión social sitúan en un centenar las personas que viven en la calle en Vigo, a las que suman otras cien que lo hacen en infraviviendas o quedan fuera de pensiones y albergues de forma eventual.
Según explicó ayer la concejala Yolanda Aguiar, en estos dos días de activación del dispositivo, el Concello ha realojado a treinta personas entre las camas de emergencia, la derivación de otras siete al albergue de la Santa Cruz y veinte más en hostales y hoteles de la ciudad.
De hecho, el protocolo consistió en la habilitación de tres camas de emergencia, el servicio de transporte para el albergue Santa Cruz, para quienes acepten el recurso del albegue y la derivación, en caso de no quedar vacantes, a establecimientos hoteleros.
“Estaremos pendientes, asistiendo siempre a las personas sin hogar”, afirmó la edil quien resaltó que “además, a aquellas que rechazan el recurso, que también las hay, la unidad de calle está haciendo un recorrido en horario de mañana y tarde por las localizaciones, ofreciéndole otro tipo de recursos externos como la unidad de higiene, ropero, comedor social, mantas y bebidas calientes”. Aguiar insistió en el que dispositivo está plenamente operativo y continuará estándolo “el tiempo que sea necesario".
Ayer, se realizaba una concentración protesta ciudadana delante del Marco convocada tras las recientes muertes de personas sin hogar, una de forma violenta en la vieja estación de autobuses, donde todavía pernoctan unos 14 afectados por la falta de vivienda, y otra en la nave de la antigua Pescanova por una caída. En este lugar, el número roza la veintena.
El Concello ya solicitó a la empresa propietaria de la nave que lleve a cabo el precinto para evitar riesgos, por el estado en el que se encuentra de extremo deterioro.
Los problemas se agravan con la llegada del invierno y fechas en las que algunos establecimientos como pensiones deciden hacer un paréntesis en el alquiler a bajo precio por la alta demanda de visitantes de la ciudad, explicaron desde colectivos sociales.
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